La
electroestimulación es algo que está muy de moda desde hace años dentro del
mundo del deporte. En el caso de estos aparatos, los electroestimuladores, hay
muchos falsos mitos.
¿Te ha parecido interesante? Déjanos tu opinión.
Uno de esos
mitos, consiste en que si usamos este tipo de máquinas conseguiremos un
espectacular desarrollo muscular sin necesidad de realizar sesiones de
entrenamiento. Por ello, para aclarar las posibles dudas al respecto vamos a
ver en este post algunos de los puntos a destacar de estos “milagrosos” aparatos.
En el
deporte, como en otras muchas actividades de nuestra vida, no existen los
milagros, y las cosas se logran con esfuerzo y trabajo constante. Por este
motivo es fundamental que desterremos de nuestra mente la idea de que el uso de
aparatos como los electroestimuladores nos solucionarán las cosas. Es cierto
que representan una ayuda a la hora de progresar, pero no son milagrosos, y por
ello es necesario que sepamos un poco más acerca de estos dispositivos.
Desde
siempre se han utilizado a la hora de recuperarse después de una lesión. De
hecho es una herramienta utilizada de manera habitual por fisioterapeutas y traumatólogos.
Su uso inicial fue el de estimular a los músculos después de un periodo de
inactividad. Es una manera de conseguir volver a tonificarlos. A pesar de esto
sus usos se han extendido, pues se les ha dado una utilidad estética a la hora
de conseguir un desarrollo muscular mayor mediante el uso de la técnica adecuada.
Pero no es
oro todo lo que reluce, y es que no sirve solo con enchufarnos a una de estas
máquinas para tener unos músculos en perfectas condiciones o generar esa
potencia y resistencia que perseguimos.
Si lo que
buscas es mejorar tu forma física con la ayuda de unos electroestimuladores, a continuación
te vamos a dar las claves para integrarlos a tu entrenamiento deportivo, con el
objetivo de aumentar tu resistencia aeróbica. De tal modo, tu entrenamiento
puede ser gracias a la electroestimulación muscular, mucho más efectivo de lo
que sería sin ella.
Cuando
practicamos ejercicios aeróbicos y queremos integrar un electroestimulador
dentro de nuestra rutina de trabajo es interesante comenzar por la base, por el
fondo.
El primer
objetivo es aumentar nuestra resistencia aeróbica.
Los
deportes de larga distancia o de fondo, por ejemplo los bike maratones o
carreras por etapas, requieren de una buena base aeróbica que normalmente se
trabaja durante los meses de invierno. Esto lo conseguimos entrenando durante
mucho tiempo por debajo de nuestro 75% de pulso máximo para hacer más grande el
corazón, preparar nuestras fibras lentas, aumentar la red de capilares de los
músculos y un sin fin de beneficios que obtenemos al realizar ejercicios
aeróbicos.
Además lo
solemos complementar con trabajo en el gimnasio para aumentar la masa muscular
que poco a poco, iremos perdiendo durante la temporada.
Para
integrar la electroestimulación en nuestro día a día, siempre que deseemos
tener una buena base aeróbica, recomiendo comenzar con el programa de
“resistencia aeróbica”.
Este
programa te va a ayudar a crear fibras lentas, que son las responsables de
trabajar a baja intensidad durante mucho tiempo sin notar prácticamente la
fatiga, esto va a conseguir mejorar nuestra red de capilares, le va a dar más
resistencia a nuestros músculos, y si somos capaces de subir la intensidad de
nuestro electroestimulador, multiplicaremos los efectos de nuestro
entrenamiento y veremos resultados a más corto plazo que si solamente hacemos
ejercicio de campo.
La forma de
trabajar la electroestimulación en este período de la temporada es una o dos
veces, por semana, he incluso podéis sumar una tercera si tenéis una buena
recuperación. Más veces no, y te digo por qué.
Si haces
más de dos veces a la semana de electroestimulación en su programa de
“resistencia aeróbica”, significará que no te estás aplicando toda la
intensidad que debieras. Tienes que salir de cada sesión de trabajo con
cansancio, como si hubieras hecho muchísimo ejercicio voluntario.
Casi con
las “piernas temblando” Por eso, con dos o tres veces a la semana como máximo
será suficiente para que notes una mejoría en tus entrenamientos, y recuerda,
no olvides de recibir toda la intensidad máxima que soportes en tus piernas.
Sabrás si
el entrenamiento con electroestimulador ha sido efectivo al día siguiente de
realizarlo, ya que en las primeras sesiones salen las agujetas, entre 24 y 48
horas después de haber realizado la electroestimulación. (Esto se acentúa en
las primeras sesiones, a medida que los sigas utilizando desaparecerán las
molestias)
Todo
cuenta:
Para que
una sesión de electroestimulación sea efectiva, has de entrenar como mínimo dos
días a la semana, con una intensidad que llegue a rozar el limite de lo que tus
piernas te permitan., Recuerda que llegar a ese limite hará mas efectiva la
sesión de entrenamiento.
También
puedes utilizarlos como recuperadores, algo que viene muy bien es alternar días
de carga con sesiones intensas, es lo más recomendable para sacar el máximo
partido a tu electroestimulador.
Beneficios
Para
comenzar vamos a ver los beneficios que nos brindan, y es que los
electroestimuladores nos ayudan a conseguir una mayor activación muscular y
lograr una mejor contracción de las fibras, pues llegaremos a tocar algunas que
no alcanzamos con la contracción voluntaria.
Al ser un
tipo de ejercicio pasivo la fatiga del sistema nervioso no será alta, por lo
que el número de repeticiones será mayor y nuestro aguante mucho mejor. Este es
el motivo por el que muchas personas se vuelven adeptas a esta forma de
gimnasia. A esto debemos sumar la acumulación de tensión a lo largo de toda la
sesión de entrenamiento, y es que la acumulación de la misma es mayor que con
cualquier tipo de ejercicios convencionales, algo que sacará mucho más partido
a las sesiones de electroestimulación.
Inconvenientes
Ante todo
debemos tener presente que realizar solo este tipo de ejercicios no es nada
recomendable si queremos conseguir un buen desarrollo muscular, ya que es necesario
alternar sesiones con ambas técnicas de trabajo muscular. La
electroestimulación nos ayuda a entrenar en profundidad los músculos y acelerar
la evolución muscular, pero el trabajo convencional nos ayudará a conseguir más
volumen y lograr unos buenos resultados si mezclamos ambas técnicas.
Trabajar
con electroestimuladores no nos permitirá trabajar la coordinación ni el
control muscular, pues los movimientos no los controlamos nosotros. A esto hay
que sumar la falta de trabajo cardiaco, ya que el corazón no se entrena con
este modo de trabajar, al igual que los pulmones tampoco se someten a actividad
alguna.
Al
centrarnos solo en el trabajo muscular descuidaremos otras partes del cuerpo
como tendones y articulaciones, algo que puede conseguir un gran debilitamiento
de las mismas y con ello el aumento de la facilidad a la hora de lesionarnos
estas partes del cuerpo. Es por ello que es necesario conseguir un perfecto
equilibrio entre el ejercicio convencional y el uso de estos aparatos para
mejorar los resultados. Eso sí, nunca debemos fiarnos de cualquier aparato de
eslectroestimulación, pues no todos son adecuados para el correcto trabajo
muscular, yo os recomiendo primeras marcas y en especial la que llevo años
utilizando, Compex.
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