Partimos de Madrid
con algo de retraso, pero se notaba que era un avión lleno de ganas y de ilusión. El
viaje en si fue movidito y más aun el aterrizaje dado que en ese momento había una fuerte
tormenta de arena. Cuando me baje del avión y al ver las fuertes rachas de viento que nos
azotaban mi primera pregunta era... como vamos a andar en bici con este
vendaval...mientras masticaba mi primera arena.
Tras un par de horas
de autobús llegaríamos a nuestro primer campamento en el que por cierto debido
a la tormenta de arena teníamos un par de dedos de arena uniformemente distribuidos
por toda la haima.
En este momento comenzaba lo que voy a llamar
el estrés titanero, en los sucesivo días parece que nunca terminabas de hacer
cosas y siempre quedaba algo que hacer, la lista de cosas de ese primer día era
bastante larga, verificaciones, montaje de bici, comprobación de esta, primer briefing,
con lo cual sobre las 9 de la noche ya eras libre para cenar, teniendo en
cuenta que a las 6 habia que levantarse no eran demasiadas horas, sobre todo
ese primer día que en Marruecos cambiaban la hora y teníamos una hora menos de para
dormir.
En este momento comenzaba lo que voy a llamar
el estrés titanero, en los sucesivo días parece que nunca terminabas de hacer
cosas y siempre quedaba algo que hacer, la lista de cosas de ese primer día era
bastante larga, verificaciones, montaje de bici, comprobación de esta, primer briefing,
con lo cual sobre las 9 de la noche ya eras libre para cenar, teniendo en
cuenta que a las 6 habia que levantarse no eran demasiadas horas, sobre todo
ese primer día que en Marruecos cambiaban la hora y teníamos una hora menos de para
dormir.
Y por fin llego el deseado momento de
estrenarse en la titán, allí estábamos bajo el arco de salida con una etapa recortada
en 40kilometros pese a que la tormenta ya había pasado, pero había dejado una zona
de pistas impracticables y como se vería más tarde creo que tendríamos que dar
gracias de este recorte ya que a mí se me hizo una etapa dura, aunque fuera
corta. Nada más salir, a los 2 kilómetros se
entraba en una zona de dunas no ciclable (al menos para los globerillos porque
Milton Ramos monto unas ruedas especiales con las que pasó las dunas montado) y
de 4 kilómetros
de largo, eso fue
mas o menos 1 hora
tirando de la bici mientras los pies trataban de no hundirse en la arena, y aunque
no hacía mucho calor nos hizo salir ya calentitos de esa primera toma de
contacto con el desierto.
En mi caso bastante
fundido ya que es un ejercicio al que no estoy nada acostumbrado que unido a la
emoción hizo que lo realizase con las pulsaciones bastante altas, después
quedaban algo más de 70
kilómetros de pistas buenas en a las que solo el viento molesto
algo en algún momento pero fue una etapa bastante asequible con la única
dificultad de la hora de las dunas, y una buena manera den tomar contacto con
esos paisajes cuasi lunares que nos acompañarían durante la semana. Al llegar
volvía a empezar el estrés ya que hay que ducharse, comer algo, preparar la
bici para el día siguiente, la etapa maratón, preparar la mochila, briefing,
etc etc... En mi caso opte por amarrar al manillar un pequeño saco y en el tubo
diagonal atar con cinta americana una colchoneta de plástico de estas de playa
que me diera un poco de confort durante la noche ya que durante la etapa maratón
dormimos todos
en la misma haima
grande y la organización no nos proporciona colchón ni acceso a nuestro equipaje,
por lo que es importante coger todo aquello que se pueda necesitar.
Salida de la segunda
etapa, más de 100
kilómetros, está claro que la única manera de ver a los Eras,
Pinto etc para globerillos como yo es cruzarte al cargar agua (la organización
nos obliga a salir en cada etapa con un mínimo de 3 litros de agua) porque
en carrera el ritmo que llevan los de cabeza es impresionante haciendo medias
en torno a los 30
kilómetros por hora, y resulta un poco frustrante porque
cuando tu estas pasando bajo el arco de salida puedes ver a lo lejos en el
horizonte la estela de polvo que levantan los de cabeza.
Esta segunda etapa
disfrutamos un paisaje bastante uniforme, tramos de viento y sobre todo muchos
tramos de lo que a mi junto a otros compañeros con los que pude compartir
impresiones nos parecía una de las cosas más duras de la titan, los tramos
arenosos, te rompen el ritmo, tienes que hacer el consiguiente esfuerzo para
pasarlos montado mientras cada rueda intenta seguir un camino diferente, los
pesos pesados directamente nos hundimos, y en muchos de esos tramos hay que
bajarse y caminar unos minutos antes de volverte a subir sin saber en cuanto
tiempo vas a tener otro tramo
igual, aunque claro
está, que íbamos a esperar del desierto si no era esto...
Al final la etapa no
tenía demasiadas complicaciones y a un ritmo tranquilo conseguí acabarla sin
estar demasiado castigado, después de haber pinchado 3 veces, en algunos tramos
ya hizo bastante calor, y mientras las etapas iban pasando dese el primer día
algo no iba bien en mi cuerpo, mi estomago no estaba funcionando bien,
situación que empeoraba y que no me estaba permitiendo comer y sabia que mucho
no iba a durar en esta titan si no me alimentaba, pero aun así seguía
intentándolo. Ese día al llegar no había duchas, tan solo unos lavabos que fueron usados a modo e
ducha improvisada y había dos haimas donde dormir llenas de gente por el suelo,
un ambiente curioso y la noche se prometía movidita ya que entre tantas
personas alguien siempre tiene que moverse.
Otra cosa que me gustaría destacar es la
belleza de algunas localizaciones elegidas para los campamentos, en este caso
junto a una alta montaña que parecía un cráter volcánico y donde algunos compañeros
decían que se grabo la película de la momia, un bello paraje en el que siempre merecía
la pena alejarse unos metros del campamento para contemplar los alrededores.
Después de tal y como se prometía una noche movida que en mi caso me llevo al baño mas veces de las qué me hubiera gustado, estábamos preparados para la salida de la tercera etapa, y etapa más larga de la historia de la titan con 137 kilómetros que transcurrirían por un terreno de media montaña que nos acercaba a la montaña del día siguiente.
Para mí fue una
etapa muy completa, ya que me pasó de todo, comencé la etapa en un grupo
bastante rápido para protegerme del fuerte aire de cara y de costado, hasta que
en un giro deje marchar ese grupo para poner u ritmo más tranquilo que no me
castigase demasiado ya que la etapa se preveía larga, disfrute de esta siguiente
parte de la etapa en solitario, admirando los paisajes, llegando oasis que
rompían con el paisaje predominante y eran un soplo fresco para los ojos (lo
único malo de los oasis era el suelo arenoso que costaba tanto pasar.
Al pasar por una
aldea vi a un grupo de compañeros parados que parecía dudaban el camino a
seguir y me paré con ellos. La organización baliza el recorrido pero es
frecuente que los niños de las aldeas muevan las balizas a modo de juego, para
ellos, aunque para nosotros muy gracioso no nos parecía, después de analizar la
situación decidimos tirar por uno de los caminos, que por cierto a la postre
era el equivocado.
Estábamos intentando
encontrar el control de paso 2, cuando de repente pincho, di una
voz a mis compañeros
pero desafortunadamente no me oyeron por lo que allí me quede solo arreglando
el pinchazo con parches porque no me quedaban cámaras, y después a buscar el
camino correcto yo solo y sin gps por supuesto :) en total hice unos 15 kilómetros de mas
y me di cuenta de que el control de paso estaba justo hacia el otro lado, y por
fin lo encontré para darme cuenta al llegar a el de que había vuelto a pinchar,
tuve que arreglar cámara otra vez y seguí por lo que definiría uno de los
terrenos mas horribles para rodar con arena cada 100 metros y luego
subidas en las que daba bastante el viento, me di cuenta de que algo iba mal cuando
vi como un local de edad bastante avanzada con una bicicleta de paseo bastante
vieja y vestido con chilaba me
adelantaba por un
camino paralelo, a partir de ahí todo fue sufrimiento por llegar y paradas por los
calambres, en total casi 12 horas y casi 150 km cuando la etapa solo tenía 137.
Si tardas mucho en
hacer las etapas entras en una espiral imparable ya que tu cuerpo no tiene tiempo
de recuperar con lo cual al día siguiente volverás a tardar mucho en la etapa
porque estas cansado.
La cuarta etapa era
la etapa reina, una etapa montañosa con paisajes de vértigo, aunque yo no la
tengo muy buen recuerdo ya que ahí fue donde me tuve que bajarme definitivamente,
me di cuenta de que no podía más, estaba
vacío,3 días sin comer era mucho ya a lo que se junto la deshidratación, subía
a 6-9 km/h
con las pulsaciones saliéndose del pulsómetro, así no iba a ningún sitio, fue
una decisión difícil, y sobe todo dolorosa, ya que en cierta manera llevas
mucho tiempo preparándote para esto para no poder acabarlo, a mi por suerte no
me había pasado nunca antes en ninguna prueba,
pero me di cuenta de
que cuando el cuerpo no funciona y dice basta, no hay nada que hacer y lo único
que puedes hacerte es daño.
En mi caso parce que
el entrenamiento no había sido malo ya que según el fisio no tena las piernas
muy cargadas, pero sin energía no se funciona.
Quedaban dos etapas
más, que a la gente se le hizo muy duro ,incluso la ultima parece ser que no
era ni mucho menos un paseo y la gente sufrió mucho hasta el último momento
para conseguir el reto, aun con las fuerzas muy mermadas ya.
Me vienen a la
cabeza muchas imágenes pero sobre todo me quedo con los paisajes lunares, la belleza
de los oasis según te acercas, el momento de pasar por debajo del arco de meta
y darte cuenta que has dado un paso más, la posibilidad de compartir ruta o
tertulia con gente grande de este deporte, como David Etxeberria o el afable y
divertido José Manuel Moreno, además de la gente anónima como yo que siempre te
intenta echar una mano y de la que aprendes mil y una historias sobre su
desafío o sobre su vida, cosas todas ellas que al final te enriquece. Gracias
Manutoyota por toda tu ayuda para los novatos en esta aventura como yo y tu
apoyo in-situ así como a todos los compañeros del Foro y todos aquellos que
estuvieron a mi lado en la Titán
y a mis compañeros de haima Tony y Ernest quienes eran como “mi familia” y
llegar a la haima era como llegar a casa.
También me gustaría
desde aquí destacar y agradecer el gran trabajo de la organización con una
logística que en mi humilde opinión roza la perfección y desborda
profesionalidad, pero sobre todo los voluntarios que estaban repartidos por
doquier, controles de paso, avituallamientos, coches escoba, servicio médico
etc... Esta gente hace grande y humana la titan, gracias chicos!
Volvía de Marruecos
con la idea clara de no volver y plantearme otros retos diferentes ya que este aunque
no logrado al 100% ya me es conocido, dado que volvía en un estado bastante
pobre ya que al día siguiente de llegar tuvieron que ponerme suero en urgencias
por la deshidratación y algunas dolencias que todavía me rondan y de las que
estoy intentando recuperarme, supongo que por forzar el cuerpo hasta su límite,
aún con todo esto he de reconocer que engancha y que las ganas de volver son
proporcionales
a los días que van
pasando.... alguien se anima
No me he vuelto a
subir en una bici desde Marruecos, y la verdad es que ya tengo ganas de ver como
eme encuentro y plantearme algún reto más para esta temporada si la salud me lo
permite, se aceptan sugerencias.
¿Te
ha parecido interesante? Déjanos tu
opinión.



