Los supervivientes de la Titan Desert, la carrera más
dura del mundo en mountain bike, padecimos ayer otra jornada criminal. Y
ya van unas cuantas. Tras la dureza de la etapa maratón (140
kilómetros) y la etapa reina (2070 metros de desnivel) ayer nos tocó
pedalear contra el viento, que sopló de cara durante 95 de los 116
kilómetros.
En teoría iba a ser un día de dificultad media, pero al
final resultó durísimo. También para los ‘machacas’ de cabeza, que
aporrean los pedales que resulta impresionante. Pero aquí nadie se
libra. Roberto Heras, el líder, cogió una diarrea que a punto estuvo de
amargarle la jornada. Se tuvo que apear de la bicicleta tres veces para
hacer sus necesidades.
Ha perdido 7 minutos. Le quedan 8 de ventaja para
la última etapa, que es la más fácil, pero sólo en teoría, porque aquí,
en el campamento y tras todos los padecimientos sufridos, ya nadie se
fía.

