24 horas de pura diversión. Este es el resultado de la suma de un circuito de lujo, una buena organización y los mejores corredores dándolo todo durante 24 horas. Tras haber participado en algunas de las pruebas mas duras existentes en Mountain Bike, decidimos participar en ésta, en la cual, ya en el 2002, fuimos protagonistas con la 1ª, 2ª y 4ª posición en la categoría individual y haciendo una muy buena posición en la categoría por equipos...
Las bases:
Es una carrera de resistencia, su duración 24 horas y dos formas de participar, por equipos de cuatro corredores o individual. Cada corredor participa con su bicicleta, la cual ha sido provista de un “chip” que, al paso por meta, ira transmitiendo los datos para ser consultados por los corredores y poder ver los cambios que se fueran produciendo en la clasificación general, que cada hora la organización actualiza.
Como de costumbre, y siendo ya habitual en nosotros, no podemos dar la vuelta de reconocimiento por falta de tiempo y por decisión unánime se decide que yo sería el primero. Sin perder tiempo me dirijo al recinto para la verificación de la bici, juego de luces y casco.
La salida:
Se efectúa tipo Lemans. Pilotos en boxes y las máquinas a una distancia considerable. Sólo tengo una imagen de cine que refleja la salida: una de las batallas de la película “Braveheart” donde soldados con ansia de lucha no son conscientes de lo que les espera... El ritmo de salida fue impresionante. La palabra regular no estaba en nuestro diccionario; tras recorrer mi primera vuelta de las 5 pactadas con mis compañeros tuve la impresión de que ésta iba a ser una lucha a muerte. Comprobé que el nivel era muy alto y tras realizar las siguientes vueltas de mi relevo, noté que el fuerte ritmo del principio era seguido por todos los equipos sin excepciones.
El día trascurría y nos afianzábamos en una novena posición. Teníamos experiencia y hacíamos los relevos muy rápido. Recortábamos tiempo cada vez que terminábamos uno y en todo momento, pendientes de nuestro corredor, las bicis eran revisadas antes y después de cada relevo para evitar sorpresas.
Poco a poco llega la noche, ese momento esperado por todos... sería en este periodo donde se marcasen las diferencias y donde equipos que por el día eran inamovibles en las primeras posiciones, bajarían el ritmo y sólo los que fueran provistos de un buen sistema de iluminación irían escalando posiciones.
La noche:
Que os puedo contar... Trasmitir la sensación de llevar horas pedaleando y realizar uno de los circuitos mas divertidos que he pedaleado por la noche, es difícil. Nuestro juego de iluminación era de lujo, el circuito ya lo teníamos memorizado y cada sendero, tramo o curva lo hacíamos disfrutando, al ritmo esperado, calcado al de por el día.
Surge nuestro primer problema, una de las baterías, tras haber estado cargando durante todo el día, parece no funcionar y decidimos que el corredor que terminase el relevo quitaría su batería y la pondría a cargar para asegurarnos en caso de que fuera necesaria. Esto no fue ningún impedimento para ir recortando y rápidamente situarnos en la cuarta posición, a pocos minutos de los terceros, con los cuales mantuvimos una feroz persecución durante toda la noche: eran nuestro objetivo. Una tercera posición en este tipo de prueba era más de lo imaginado, nuestro equipo estaba en las primeras posiciones y eso se veía reflejado en el rostro de cada uno de mis compañeros, los cuales no mostraban cansancio, si no ganas de luchar y eso me enorgullecía porque no son profesionales. Se estaban dejando la piel en cada vuelta y tras terminar cada relevo solo se oían comentarios positivos, “que bien me he encontrado...”, “que pasada de circuito...” Tal era la tensión, que no nos echábamos a descansar en ningún momento, el equipo era una piña y todos estábamos pendientes de la clasificación y de lo que pudiera necesitar el corredor en carrera.
La Mañana:
Tras las horas de pedaleo nocturno, nos afianzamos en una cuarta posición, distanciándonos de los quintos. Esta fue nuestra situación hasta concluir la prueba, terminamos cuartos a pocos minutos de los terceros...Nuestras últimas vueltas fueron increíbles, difíciles de creer, estábamos haciendo mejores tiempos que incluso al principio de carrera, ¿ganas de esa tercera posición...? o ¿demostrar de qué pasta estábamos hechos...?
Terminamos la prueba y no teníamos síntomas de cansancio y ni mucho menos de derrota, me imagino que no es el comentario de todos lo cuartos de todas la carreras, pero era cierto... habíamos ganado en experiencia, diversión y una muestra más de nuestro compañerismo.
Parece mentira como una persona puede pedalear a un ritmo infernal durante tantas horas por el día y al llegar la noche pueda seguir con las mismas ganas o mas... Mis vueltas nocturnas dejaron de ser en mi cabeza vueltas para acortar tiempos al tercer equipo y cada vuelta que realizaba me llegaba un pensamiento de fondo... “ teníamos el mejor equipo” la suma de las virtudes de cada uno, El tio “Kike”... siempre calculador, pensando a largo plazo y dando el 110 % en todo momento, “Javito”... puro nervio encima de la bici, haría descarrilar un tren si se lo dejasen, “oskitar”... le da igual el terreno, la inclinación o las distancias, admirable por su modestia encima de la bici, eso si, no le quites la siesta...y por último yo, el que les invita-engaña a todos los anteriores a estas pruebas, lo cual no me lleva mucho trabajo...
Disfrutamos con lo que hacemos...
Pedro Baltasar
Las bases:
Es una carrera de resistencia, su duración 24 horas y dos formas de participar, por equipos de cuatro corredores o individual. Cada corredor participa con su bicicleta, la cual ha sido provista de un “chip” que, al paso por meta, ira transmitiendo los datos para ser consultados por los corredores y poder ver los cambios que se fueran produciendo en la clasificación general, que cada hora la organización actualiza.
Como de costumbre, y siendo ya habitual en nosotros, no podemos dar la vuelta de reconocimiento por falta de tiempo y por decisión unánime se decide que yo sería el primero. Sin perder tiempo me dirijo al recinto para la verificación de la bici, juego de luces y casco.
La salida:
Se efectúa tipo Lemans. Pilotos en boxes y las máquinas a una distancia considerable. Sólo tengo una imagen de cine que refleja la salida: una de las batallas de la película “Braveheart” donde soldados con ansia de lucha no son conscientes de lo que les espera... El ritmo de salida fue impresionante. La palabra regular no estaba en nuestro diccionario; tras recorrer mi primera vuelta de las 5 pactadas con mis compañeros tuve la impresión de que ésta iba a ser una lucha a muerte. Comprobé que el nivel era muy alto y tras realizar las siguientes vueltas de mi relevo, noté que el fuerte ritmo del principio era seguido por todos los equipos sin excepciones.
El día trascurría y nos afianzábamos en una novena posición. Teníamos experiencia y hacíamos los relevos muy rápido. Recortábamos tiempo cada vez que terminábamos uno y en todo momento, pendientes de nuestro corredor, las bicis eran revisadas antes y después de cada relevo para evitar sorpresas.
Poco a poco llega la noche, ese momento esperado por todos... sería en este periodo donde se marcasen las diferencias y donde equipos que por el día eran inamovibles en las primeras posiciones, bajarían el ritmo y sólo los que fueran provistos de un buen sistema de iluminación irían escalando posiciones.
La noche:
Que os puedo contar... Trasmitir la sensación de llevar horas pedaleando y realizar uno de los circuitos mas divertidos que he pedaleado por la noche, es difícil. Nuestro juego de iluminación era de lujo, el circuito ya lo teníamos memorizado y cada sendero, tramo o curva lo hacíamos disfrutando, al ritmo esperado, calcado al de por el día.
Surge nuestro primer problema, una de las baterías, tras haber estado cargando durante todo el día, parece no funcionar y decidimos que el corredor que terminase el relevo quitaría su batería y la pondría a cargar para asegurarnos en caso de que fuera necesaria. Esto no fue ningún impedimento para ir recortando y rápidamente situarnos en la cuarta posición, a pocos minutos de los terceros, con los cuales mantuvimos una feroz persecución durante toda la noche: eran nuestro objetivo. Una tercera posición en este tipo de prueba era más de lo imaginado, nuestro equipo estaba en las primeras posiciones y eso se veía reflejado en el rostro de cada uno de mis compañeros, los cuales no mostraban cansancio, si no ganas de luchar y eso me enorgullecía porque no son profesionales. Se estaban dejando la piel en cada vuelta y tras terminar cada relevo solo se oían comentarios positivos, “que bien me he encontrado...”, “que pasada de circuito...” Tal era la tensión, que no nos echábamos a descansar en ningún momento, el equipo era una piña y todos estábamos pendientes de la clasificación y de lo que pudiera necesitar el corredor en carrera.
La Mañana:
Tras las horas de pedaleo nocturno, nos afianzamos en una cuarta posición, distanciándonos de los quintos. Esta fue nuestra situación hasta concluir la prueba, terminamos cuartos a pocos minutos de los terceros...Nuestras últimas vueltas fueron increíbles, difíciles de creer, estábamos haciendo mejores tiempos que incluso al principio de carrera, ¿ganas de esa tercera posición...? o ¿demostrar de qué pasta estábamos hechos...?
Terminamos la prueba y no teníamos síntomas de cansancio y ni mucho menos de derrota, me imagino que no es el comentario de todos lo cuartos de todas la carreras, pero era cierto... habíamos ganado en experiencia, diversión y una muestra más de nuestro compañerismo.
Parece mentira como una persona puede pedalear a un ritmo infernal durante tantas horas por el día y al llegar la noche pueda seguir con las mismas ganas o mas... Mis vueltas nocturnas dejaron de ser en mi cabeza vueltas para acortar tiempos al tercer equipo y cada vuelta que realizaba me llegaba un pensamiento de fondo... “ teníamos el mejor equipo” la suma de las virtudes de cada uno, El tio “Kike”... siempre calculador, pensando a largo plazo y dando el 110 % en todo momento, “Javito”... puro nervio encima de la bici, haría descarrilar un tren si se lo dejasen, “oskitar”... le da igual el terreno, la inclinación o las distancias, admirable por su modestia encima de la bici, eso si, no le quites la siesta...y por último yo, el que les invita-engaña a todos los anteriores a estas pruebas, lo cual no me lleva mucho trabajo...
Disfrutamos con lo que hacemos...
Pedro Baltasar


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