Este año prueba de este año se prometía como una de
las más duras, comenzando esta vez en el Atlas con dos duras y largas
etapas de montaña, una tercera de
transición para hacer las 3 últimas en
el puro desierto. Un duro recorrido que como mas tarde veremos se vio aderezado
por un calor inusual para las fechas en las que nos encontrábamos, haciendo al
final de esta edición de la Titán una verdadera carrera épica en la que hasta
los profesionales tuvieron que sufrir mucho y llegaron hasta a “ver al diablo”
como han reconocido en algunas declaraciones.
Este sería el primer día
en el que pondríamos en práctica la rutina post-etapa, en la que dependiendo de
tus tiempos, el hueco que quedaba para el descanso acababa siendo mínimo,
ducha, comida, mecánica, estiramientos, masaje
briefeing de la siguiente etapa, cena eran las partes de dicha rutina en
las que la hora de llegada marcaba el tiempo que se podría dedicar a cada una
de ellas.
Se da la salida a la
segunda etapa, un par de kilómetros neutralizados por asfalto, y 136 kms con
2500 metros de ascensión por delante en lo que se antoja como una etapa dura,
salida lanzada, y como cada día, los que vamos a la Titan a acabarla vemos solo
la estela de polvo de los pros y gente que la disputa como se pierde a lo lejos
a una velocidad de vértigo inalcanzable para nosotros . Los paisajes montañosos con cruces de ríos y
bonitos valles, también cruce de algún pedregoso rio seco, atravesábamos
bonitos y pequeños pueblos típicos en los que la población, sobre todo la
infantil se volcaba y nos animaba como si de una gran vuelta se tratase
tratando de chocar sus manos con las de los corredores. En esta larga etapa la trampa fue un
interminable cañón en el que el calor empezaba a apretar, cañón pedregoso
que nos hizo atravesarlo a baja
velocidad y donde detrás de cada recodo esperábamos encontrarnos el ansiado
tercer avituallamiento de la jornada que dará por concluido el cañón, pero como
en un conocido de la televisión el cañón seguía y seguía….
Una vez salimos del cañón y repusimos líquidos en nuestro bidones y mochilas nos quedaban 40 kilómetros de subida la mayoría de ellos , al final la etapa se hizo larga, muy larga, y la Titan se cobró muchos abandonos y fuera de control para ser solo la segunda etapa, pero la dureza dictaba sentencia.
Tras la llegada a meta tocaba buscar un sitio en una de las dos haimas comunitarias, recoger el pack de manta gorro y zapatillas que daba la organización y hacer cola para inflar la colchoneta en el compresor, ducha, ah.. no.. ducha no, es la etapa maratón, no hay duchas solo unos lavabos en los que a duras penas podíamos quitarnos la suciedad acumulada durante las largas horas de etapa. Esa noche no es en la que puedes presumir de tener un buen descanso cuando duermes con otras 200 almas en la misma haima, los ronquidos se multiplican, ir al baño en plena noche parece una carrera de obstáculos en las que tienes que saltar piernas, brazos mochilas hasta alcanzar la puerta, y vuelta de nueva a tu sitio con los mismo u otros obstáculos dependiendo de la ruta elegida, eso sí que era navegación.
El campamento Maratón le aporta una dureza añadida a la prueba, pero a la vez una componente de aventura que encaja desde mi punto de vista con lo que todos buscamos en una prueba de estas características haciéndola más interesante si cabe, a esto uniría que el lugar elegido para el campamento, a 2000 metros y literalmente en el medio de la nada hacía que fuera un precioso enclave para pasar la noche.
La música sonaba otra vez a las 6 de la mañana y por suerte esta vez la organización os dio la opción de dejar una bolsa que nos llevarían al campamento para que no tuviéramos que cargar con ella toda la etapa. Salida de una etapa que según el briefing y el perfil debería tener unos repechos y unos 40 kilómetros de bajada para completar los 150 kms de la etapa más larga de la historia de la TITAN.
La verdad es que entre los participantes hubo un momento de reseñas a la persona encargada de hacer los perfiles, ya que la realidad en este caso no se correspondía con el perfil, los repechos fueron verdaderos puertos y la larga bajada de 40 kilómetros simplemente nunca sucedió, no estaba allí…
En cuanto al paisaje esta me pareció una etapa muy interesante ya que se salió en plena montaña para legar al desierto, con lo cual el paisiaje fue cambiando a lo largo de la etapa de lo montañoso a lo desértico, de la vegetación a la sequedad y del terreno compacto al arenoso. El calor empezó a hacer acto de presencia haciendo más dura si cabe la etapa, y otro invitado de lujo, el viento, se encargó de hacer más dura si cabe la interminable recta que conducía al la ultima pequeña subida de la jornada que se haría interminable para conducir hasta el campamento de esta larga etapa y reencontrarnos con nuestro equipaje y podernos dar una ducha.
La cuarta etapa fue la primar etapa total de desierto con un invitado principal el calor, y a la que hubo que sumar a los casi 120 kms de etapa un enlace otros casi 20 kms con lo cual hacía otra vez una etapa muy larga y para mucha gente las fuerzas empezaban a estar al límite, el terreno arenoso, el calor, el viento hicieron de esta etapa otro duro recorrido por el desierto yendo de Punto de control en punto de control y de avituallamiento en avituallamiento donde tratábamos de resguardarnos por unos minutos del sol que nos venía castigando durante muchas horas mientras reponíamos agua que no siempre estaba a una temperatura apetitosa, a veces en el desierto el agua del tiempo puede resultar agua caliente…
Dada la dureza de esta Titan y supongo que también provocado por el gran número de abandonos, la organización dio la opción de al pasar por el segundo avituallamiento ir a meta por carretera penalizando una serie de horas pero haciendo más llevadera la etapa y sobre todo haciendo más fácil a aquello con las fuerzas maltrechas que el ser finisher no se escapase en la penúltima etapa.
Hay que recordar que al comienzo de esta quinta etapa se pasaban las famosas dunas del Erg Chebbi por un paso inédito, nos tocó cargar o arrastrar nuestra bici durante 4 kilómetros mientras nuestros pies se hundían en la arena, al salir de las dunas, teníamos un tramo de 25 kilómetros sin ningún balizamiento y que nos llevaría al Paso GARMIN, una de las novedades de esta edición. Un tramo de navegación pura que añadía otro aliciente y otra componente de aventura a esta ya de por si dura carrera.
He de decir que el paso por las dunas es una de los mayores atractivos de esta prueba, y no solo por vistosidad fotográfico como posiblemente todos hemos podido comprobar, al vivirlo en primera persona se siente una emoción especial en la que de verdad piensas y te das cuenta que estás viviendo algo épico, estás en medio de las dunas, en medio del desierto, con tu bici y con un montón de compañeros, que a esas alturas de carrera ya son casi familia, y que hacen que vías una emoción especial al ver como las dunas se pierden por el horizonte, como las filas de camellos andan por lo alto de estas y te hacen disfrutar de ese momento aunque tenga su punto de sufrimiento también, y es que en esta prueba todo tiene su puntito de sufrimiento.
En esta etapa también se pasaba por un pueblo abandonado que parecía sacado de alguna película de terror y con el polvo levantado por el viento parecía todavía más misterioso. Los compañero que optaron por hacer la etapa completa se encontraron mucho viento y mucho calor para completar los más de 112 kms de etapa. Las fuerzas muy justas ya, pero con la alegría de que quedaba ya una sola etapa para concluir esta Titan.
Por fin llegó el día más esperado, el día en que tendríamos que hacer la etapa final, una corta etapa de 75 kilómetros con partes de navegación que nos llevarían hasta la alfombra azul de la meta, la última línea de meta de esta TITAN desert by Garmin, una etapa que sin llegar a ser de transición hizo ver a muchos que las fuerzas ya estaban muy maltrechas pero todo se compensaba con la tremenda alegría de terminar y las ganas suplían las fuerzas.
En la línea de meta, abrazos, lágrimas, alegría, un montón de sentimientos y sensaciones, un reto conseguido en la TITAN más dura y larga de la historia, tal y como el consejero delegado de RPM “Desde el punto de vista humano es imposible ir más lejos en cuanto a dureza y dificultades técnicas. No vamos a superar esta barrera. No podemos”
En mi caso concreto, esta Titan me ha dejado vivencias muy buenas , como ha sido formar parte del equipo MADFORM-GoPro en el que fuimos siendo compañeros y hemos vuelto del desierto siendo familia. Milton Ramos estaba en nuestro equipo, y vivimos desde dentro con la rabia con las que se vivió su penalización y el quietarle la primera etapa, y como lo afrontó como solo un verdadero campeón, y no solo encima de la bici, podría hacerlo. Compartir campamento con Juanito Oyarzabal quien siempre estaba risueño y con algún comentario que hacía gracia todo un mito que siempre animaba a seguir, compartir mesa con los profesionales…
Desde aquí también quiero dar las gracias a una pieza muy importante de nuestra TITAN como son los físios (Gracias Marc y compañía) y los Mecánicos, los chicos de Masquebici que día tras día nos dejaban las bicis perfectas para al siguiente día y los fisios los cuerpos lo mejor posible para otra dura jornada, los voluntarios de la organización siempre dispuestos ayudar , el servicio médico, increíble, sin palabras un gran e imprescindible apoyo y por último la organización, hemos de reconocer que diseñar y organizar una prueba de este tipo tiene que ser muy complicado, y si querían diseñar un carrera extremadamente dura y épica, trabajo conseguido.
Un reto, una experiencia que recomiendo a todos los aficionados de la bici y la aventura, para que, como nosotros este año, no sueñes, vive.
Una primera etapa de pura
montaña de aproximadamente 120 kms y 2.200 metros de desnivel que transcurriría
por bellos parajes como el circo de Jaffar al que se accedía después de pasar
un estrecho cañón en el que se pusieron a prueba nuestras dotes trialeras y que
ayudó a que esta primera etapa empezase a mermar fuerzas, y una última subida
muy larga y con pendiente muy fuerte se
encargó de poner la guinda, aunque discurrió con buena temperatura, hay que
recordar que se sobrepasaban los 2000 metros de altitud que nos hacía pasar muy
cerca de la nieve. Se trataba de una etapa circular en la que volvíamos al
campamento en el que la organización nos dio la bienvenida.
Este sería el primer día
en el que pondríamos en práctica la rutina post-etapa, en la que dependiendo de
tus tiempos, el hueco que quedaba para el descanso acababa siendo mínimo,
ducha, comida, mecánica, estiramientos, masaje
briefeing de la siguiente etapa, cena eran las partes de dicha rutina en
las que la hora de llegada marcaba el tiempo que se podría dedicar a cada una
de ellas.
En el primer día la
preparación para la siguiente etapa fue un poco especial, ya que ese trataba de
la etapa Maratón en la que teníamos que cargar con todo aquello que
necesitásemos durante los dos días siguientes, cosas como el saco de
dormir, colchoneta inflable si no
querías pasar la siguiente noche en el duro suelo, todo el avituallamiento
solido, barritas, geles suplementación etc para las siguientes 2 etapas,
utensilios de aseo etc. En esta edición además se complicaba más el tema ya que
el campamento del día siguiente estaba montado en montaña a 2000 metros de
altitud, por lo que se esperaban temperaturas de entre 4 y 6 grados por lo que
había que llevar ropa de abrigo suficiente.
A las 6 de la mañana,
como todos los días, puntualmente sonaba la canción Hey Ho de los Lumineers y
que nos animaba a afrontar otro día en la Titan , desayuno, aseo, últimos
toques a la bici, vestirse, cremas vaselinas etc, empaquetar la bolsa y
llevarla al camión que te la transportará hasta el siguiente campamento, aunque
en este caso tardaríamos un par de días en volver a verla ya que en el
campamento maratón no se da acceso a los equipajes. Un par de horas que puede
parecer mucho tiempo, pero al final casi todos los días acabas corriendo para
llegar con unos minutos de antelación a la salida.
Una vez salimos del cañón y repusimos líquidos en nuestro bidones y mochilas nos quedaban 40 kilómetros de subida la mayoría de ellos , al final la etapa se hizo larga, muy larga, y la Titan se cobró muchos abandonos y fuera de control para ser solo la segunda etapa, pero la dureza dictaba sentencia.
Tras la llegada a meta tocaba buscar un sitio en una de las dos haimas comunitarias, recoger el pack de manta gorro y zapatillas que daba la organización y hacer cola para inflar la colchoneta en el compresor, ducha, ah.. no.. ducha no, es la etapa maratón, no hay duchas solo unos lavabos en los que a duras penas podíamos quitarnos la suciedad acumulada durante las largas horas de etapa. Esa noche no es en la que puedes presumir de tener un buen descanso cuando duermes con otras 200 almas en la misma haima, los ronquidos se multiplican, ir al baño en plena noche parece una carrera de obstáculos en las que tienes que saltar piernas, brazos mochilas hasta alcanzar la puerta, y vuelta de nueva a tu sitio con los mismo u otros obstáculos dependiendo de la ruta elegida, eso sí que era navegación.
El campamento Maratón le aporta una dureza añadida a la prueba, pero a la vez una componente de aventura que encaja desde mi punto de vista con lo que todos buscamos en una prueba de estas características haciéndola más interesante si cabe, a esto uniría que el lugar elegido para el campamento, a 2000 metros y literalmente en el medio de la nada hacía que fuera un precioso enclave para pasar la noche.
La música sonaba otra vez a las 6 de la mañana y por suerte esta vez la organización os dio la opción de dejar una bolsa que nos llevarían al campamento para que no tuviéramos que cargar con ella toda la etapa. Salida de una etapa que según el briefing y el perfil debería tener unos repechos y unos 40 kilómetros de bajada para completar los 150 kms de la etapa más larga de la historia de la TITAN.
La verdad es que entre los participantes hubo un momento de reseñas a la persona encargada de hacer los perfiles, ya que la realidad en este caso no se correspondía con el perfil, los repechos fueron verdaderos puertos y la larga bajada de 40 kilómetros simplemente nunca sucedió, no estaba allí…
En cuanto al paisaje esta me pareció una etapa muy interesante ya que se salió en plena montaña para legar al desierto, con lo cual el paisiaje fue cambiando a lo largo de la etapa de lo montañoso a lo desértico, de la vegetación a la sequedad y del terreno compacto al arenoso. El calor empezó a hacer acto de presencia haciendo más dura si cabe la etapa, y otro invitado de lujo, el viento, se encargó de hacer más dura si cabe la interminable recta que conducía al la ultima pequeña subida de la jornada que se haría interminable para conducir hasta el campamento de esta larga etapa y reencontrarnos con nuestro equipaje y podernos dar una ducha.
La cuarta etapa fue la primar etapa total de desierto con un invitado principal el calor, y a la que hubo que sumar a los casi 120 kms de etapa un enlace otros casi 20 kms con lo cual hacía otra vez una etapa muy larga y para mucha gente las fuerzas empezaban a estar al límite, el terreno arenoso, el calor, el viento hicieron de esta etapa otro duro recorrido por el desierto yendo de Punto de control en punto de control y de avituallamiento en avituallamiento donde tratábamos de resguardarnos por unos minutos del sol que nos venía castigando durante muchas horas mientras reponíamos agua que no siempre estaba a una temperatura apetitosa, a veces en el desierto el agua del tiempo puede resultar agua caliente…
Dada la dureza de esta Titan y supongo que también provocado por el gran número de abandonos, la organización dio la opción de al pasar por el segundo avituallamiento ir a meta por carretera penalizando una serie de horas pero haciendo más llevadera la etapa y sobre todo haciendo más fácil a aquello con las fuerzas maltrechas que el ser finisher no se escapase en la penúltima etapa.
Hay que recordar que al comienzo de esta quinta etapa se pasaban las famosas dunas del Erg Chebbi por un paso inédito, nos tocó cargar o arrastrar nuestra bici durante 4 kilómetros mientras nuestros pies se hundían en la arena, al salir de las dunas, teníamos un tramo de 25 kilómetros sin ningún balizamiento y que nos llevaría al Paso GARMIN, una de las novedades de esta edición. Un tramo de navegación pura que añadía otro aliciente y otra componente de aventura a esta ya de por si dura carrera.
He de decir que el paso por las dunas es una de los mayores atractivos de esta prueba, y no solo por vistosidad fotográfico como posiblemente todos hemos podido comprobar, al vivirlo en primera persona se siente una emoción especial en la que de verdad piensas y te das cuenta que estás viviendo algo épico, estás en medio de las dunas, en medio del desierto, con tu bici y con un montón de compañeros, que a esas alturas de carrera ya son casi familia, y que hacen que vías una emoción especial al ver como las dunas se pierden por el horizonte, como las filas de camellos andan por lo alto de estas y te hacen disfrutar de ese momento aunque tenga su punto de sufrimiento también, y es que en esta prueba todo tiene su puntito de sufrimiento.
En esta etapa también se pasaba por un pueblo abandonado que parecía sacado de alguna película de terror y con el polvo levantado por el viento parecía todavía más misterioso. Los compañero que optaron por hacer la etapa completa se encontraron mucho viento y mucho calor para completar los más de 112 kms de etapa. Las fuerzas muy justas ya, pero con la alegría de que quedaba ya una sola etapa para concluir esta Titan.
Por fin llegó el día más esperado, el día en que tendríamos que hacer la etapa final, una corta etapa de 75 kilómetros con partes de navegación que nos llevarían hasta la alfombra azul de la meta, la última línea de meta de esta TITAN desert by Garmin, una etapa que sin llegar a ser de transición hizo ver a muchos que las fuerzas ya estaban muy maltrechas pero todo se compensaba con la tremenda alegría de terminar y las ganas suplían las fuerzas.
En la línea de meta, abrazos, lágrimas, alegría, un montón de sentimientos y sensaciones, un reto conseguido en la TITAN más dura y larga de la historia, tal y como el consejero delegado de RPM “Desde el punto de vista humano es imposible ir más lejos en cuanto a dureza y dificultades técnicas. No vamos a superar esta barrera. No podemos”
En mi caso concreto, esta Titan me ha dejado vivencias muy buenas , como ha sido formar parte del equipo MADFORM-GoPro en el que fuimos siendo compañeros y hemos vuelto del desierto siendo familia. Milton Ramos estaba en nuestro equipo, y vivimos desde dentro con la rabia con las que se vivió su penalización y el quietarle la primera etapa, y como lo afrontó como solo un verdadero campeón, y no solo encima de la bici, podría hacerlo. Compartir campamento con Juanito Oyarzabal quien siempre estaba risueño y con algún comentario que hacía gracia todo un mito que siempre animaba a seguir, compartir mesa con los profesionales…
Desde aquí también quiero dar las gracias a una pieza muy importante de nuestra TITAN como son los físios (Gracias Marc y compañía) y los Mecánicos, los chicos de Masquebici que día tras día nos dejaban las bicis perfectas para al siguiente día y los fisios los cuerpos lo mejor posible para otra dura jornada, los voluntarios de la organización siempre dispuestos ayudar , el servicio médico, increíble, sin palabras un gran e imprescindible apoyo y por último la organización, hemos de reconocer que diseñar y organizar una prueba de este tipo tiene que ser muy complicado, y si querían diseñar un carrera extremadamente dura y épica, trabajo conseguido.
Un reto, una experiencia que recomiendo a todos los aficionados de la bici y la aventura, para que, como nosotros este año, no sueñes, vive.



