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1/7/14

Mountain Quest 2014, El triunfo de la voluntad

Los últimos serán los primeros. Amarante, 11 de la noche del día 21 de junio, tras 18 horas de dura lucha con las montañas, Miguel Caldeira cruza un pasillo de honor, al sonido de los tambores y regado por champán, dando por cerrada la meta de la Mountain Quest 2014.

Miguel, agotado tras las la larga pelea y probablemente abrumado por el recibimiento, puede que no comprenda la dimensión e importancia de lo que ha conseguido al imponer su férrea voluntad a todas las dificultades: a los 180 km, a los 6 mil metros de desnivel, a los peligrosos descensos entre rocas, al calor sofocante, a la lluvia de tormenta, a la niebla y a esos porcentajes increíbles que superan el 30% en tramos que se alargan kilómetros.

 
Miguel ha triunfado sobre las montañas, ha peleado metro a metro la más merecida de las medallas. De todos los valientes que cruzaron la meta es, para mí, el que más admiración ha despertado, pues no hay victoria mayor, que la de aquél que triunfa sobre sus propias fuerzas.

La MQ es una prueba con alma. Sentados en pacas de hierba seca, rodeados por la noche más allá de la tenue luz dorada que parecía bañar la zona de meta en la Rua 31 de Janeiro, escuchábamos como el creador del desafío, Joao Marinho, nos exponía con una proyección cada subida, porcentaje y peligro.

Viernes, alrededor de las 10 de la noche, faltando apenas 7 horas para el comienzo de la aventura,  las explicaciones de Marinho, lejos de tranquilizar, fueron nublando nuestras expresiones, que una cosa es imaginar una faena y otra muy distinta enfrentarse cara a cara con un toro gigante. Creo que todos dormimos poco esa noche, o nada. Las 5 de la mañana llegaron pronto y ahí empezó la paliza.

Pedalear en la oscuridad, alumbrados por nuestros propios focos tuvo algo épico. Según las explicaciones de Marinho, la salida sería por carretera y así empezaríamos el primer ascenso a la Sierra da Aboboreira donde veríamos amanecer. Creo que todos asociamos carretera a subida en progresión, yo lo hice, incluso creí que daría tiempo a calentar bien las piernas antes de que empezase el rigor. Me equivoqué. En el km 4 el pelotón inicial ya estaba roto en pedazos y algunas piernas, también.

La prueba sigue el camino de algunas grandes citas del trail de montaña, la otra afición de Marinho. Sus tres categorías, Chicken, Warrior y Gladiator, vendrían a definir lo que sería un medio maratón (50km), maratón (100) y un ultra (180), pero con el lenguaje propio de una MQ, que claramente invita al desafío.

A las 7 de la mañana, ya no había rastro de pelotón. Pequeños grupos se estiraban por la montaña, empujando en las subidas con todo y frenando con todo en bajadas llenas de amenazas, el castigo era constante y exigía concentración y una cuidadosa dosificación de fuerzas.


El GPS marcaba el trazado, señalaba zonas de peligro y fuentes, también indicaba los pocos cafés que encontraríamos en ruta para reponer fuerzas y en los que se escuchaban historias sobre un español volador que se destacaba el primero. Brandán Márquez.

Las horas fueron pasando, las subidas por piedras, las trialeras sin final. Los primeros 100 km concentraban un D+ de 5 mil metros; solo la subida “King of the Mountain” ya implicaba ascender mil en apenas 8 km. Las últimas rampas pasaban del 30% y se hacían como se podía. Con las piernas, con los riñones o con el alma.

La MQ es una prueba en la que las subidas son tan largas que hacen añorar las bajadas, que cuando llegan, resultan ser tan duras y agotadoras que hacen amar las subidas. No hay espacio para el descanso. La dificultad es agresiva y testaruda. Diseñada para no dar respiro, pone a prueba la resistencia física y mental. No es una frase hecha. No hay nada de slogan publicitario.

Abororeira, Marao, Albao, Senhora da Graça, las sierras iban cayendo destruyendo fuerzas, triturando mecánicas y por el camino, algún GPS.

Brandán Marquez acabó pagando lo último. Ganador del brutal tramo cronometrado King of the Mountain, su GPS dijo basta y lo perdió por las sierras el tiempo suficiente para entregar la carrera. La victoria final fue para Francisco Rosa que, como digno ganador de la MQ, nunca se dio por vencido.


 
Finalizó la MQ 2014 entre aplausos, con caras que reflejaban una mezcla de agotamiento y satisfacción. El servicio mecánico de la MQ recuperó las bicicletas, el de fisioterapia la musculatura castigada. Los que cruzaron la meta se sintieron héroes y los que no pudieron o enfrentaron distancias más cortas, planearon regresar a Amarante en próximas ediciones.

Mountain Quest. 180 km de pelea por montañas que acarician las nubes más allá de los 1200 metros, recorriendo tres imponentes sierras, Aboboreira, Albao y Marao, hasta sumar más de 6 mil metros de desnivel acumulado, con fases de porcentajes agresivos que se extienden durante más de 120 km. No es solo Mountain Bike, es mucho más que eso, es la vida misma.

Pues en esta vida no hay victoria mayor que la de aquél que impone su voluntad sobre sus propias fuerzas.


 Fernando César

Fernando César.
Mountain Quest 2014, El triunfo de la voluntad Reviewed by Administrador on 22:24 Rating: 5 Los últimos serán los primeros. Amarante, 11 de la noche del día 21 de junio, tras 18 horas de dura lucha con las montañas, Miguel Caldeira ...

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