Cuando
retomamos una actividad, por ejemplo los entrenamientos, muchas son las dudas
que nos surgen, nos fijamos metas difíciles de conseguir o directamente
imposibles.
Marcarse metas a la hora de practicar deporte es una buena metodología para seguir un desarrollo lineal y coherente, pero debemos saber de lo que estamos hablando y el tipo de actividad en la que nos estamos moviendo. Ante todo y sobre todo debemos conocernos a nosotros mismos y saber cuál es nuestro potencial y capacidad de desarrollo, al igual que es necesario que tengamos en cuenta lo que nos permitirá esa determinada actividad a la hora de alcanzar unas metas y otras, ya que éstas siempre deben ser realistas y adecuadas.
Fijarnos metas demasiado altas o que sea imposible cumplir es algo que acabará por frustrarnos a la hora de seguir entrenando y puede hacer que perdamos las ganas de mantener la rutina y seguir trabajando con la misma intensidad que hemos llevado hasta el momento. Esta frustración puede suponer todo un freno en el desarrollo, por ello es necesario que sepamos hasta donde podemos llegar a la hora de fijarnos los límites para poder terminar con éxito un bike maratón, una Titan Desert, los 10.000 del Soplao o otras tantas carreras y marchas que inundan el calendario.
Por ello vamos a ver cómo hay que fijar las metas.
Teniendo en cuenta estos factores es necesario que analicemos nuestra constitución física y la evolución que hemos venido desarrollando en los años anteriores para así saber hasta dónde podremos llegar. La edad, el peso, nuestra técnica… etc.
Nos gustaría disponer de 6 horas diarias para subirnos en la bici y perdernos haciendo kilómetros, pero has de ser realista eso no lo vas a poder mantener o llevar a cabo.
Teniendo esto en cuenta podemos fijarnos los objetivos a largo plazo como por ejemplo asistir a ese evento que te seduce, y al mismo tiempo plantearte unos días a la semana inicialmente salteados para no agobiarte y poco a poco ir sumando más días e incluso aumentar el tiempo diario e intensidades.
Y sobre
todo, no dejes de divertirte.
Esto suele
ocurrir mayormente entre las personas que o bien nunca han seguido unos
entrenamientos o no realizaban actividad física alguna. Pero las personas que solemos salir a rodas con ciertas
rutinas para mejorar, dicho de otra forma, entrenamos también nos fijamos
metas, y por ello en esta ocasione nos vamos a centrar en ellas.
Marcarse metas a la hora de practicar deporte es una buena metodología para seguir un desarrollo lineal y coherente, pero debemos saber de lo que estamos hablando y el tipo de actividad en la que nos estamos moviendo. Ante todo y sobre todo debemos conocernos a nosotros mismos y saber cuál es nuestro potencial y capacidad de desarrollo, al igual que es necesario que tengamos en cuenta lo que nos permitirá esa determinada actividad a la hora de alcanzar unas metas y otras, ya que éstas siempre deben ser realistas y adecuadas.
Fijarnos metas demasiado altas o que sea imposible cumplir es algo que acabará por frustrarnos a la hora de seguir entrenando y puede hacer que perdamos las ganas de mantener la rutina y seguir trabajando con la misma intensidad que hemos llevado hasta el momento. Esta frustración puede suponer todo un freno en el desarrollo, por ello es necesario que sepamos hasta donde podemos llegar a la hora de fijarnos los límites para poder terminar con éxito un bike maratón, una Titan Desert, los 10.000 del Soplao o otras tantas carreras y marchas que inundan el calendario.
Por ello vamos a ver cómo hay que fijar las metas.
Combinar variables
En primer
lugar debemos analizarnos a nosotros
mismos y ver la trayectoria que hemos seguido en anteriores años de
entrenamiento si hemos tenido otras temporadas dedicadas a mejorar nuestra
forma física o habilidades. Es muy importante saber los días que podemos salir
a rodar, los momentos en los que estaremos fuera por trabajo o por compromisos,
el tiempo real que vamos a dedicarle a estos entrenamientos…Teniendo en cuenta estos factores es necesario que analicemos nuestra constitución física y la evolución que hemos venido desarrollando en los años anteriores para así saber hasta dónde podremos llegar. La edad, el peso, nuestra técnica… etc.
Una vez
analizadas estas variables propias de nosotros mismos debemos determinar los puntos en los que somos más
débiles, solo así mejoraras. Estos aspectos suelen ser por norma general
cosas que hemos dejado más apartadas, como por ejemplo si sabes que te cuesta
terminar las carreras largas fijaremos los entrenamientos en aumentar el fondo…
Por ello es importante que demos a estos aspectos la importancia que tienen, ya
que es necesario que trabajemos nuestro cuerpo y sus cualidades al completo
para superar nuestras debilidades.
Elaborar la rutina
Sabiendo en
que tenemos que mejorar pasaremos a elaborar una rutina de entrenamiento en la
que combinaremos las variables antes
citadas, ya que siempre debe primar nuestra condición, la disponibilidad
que tenemos y lo que queremos potenciar o trabajar para seguir mejorando. En
base a esto estableceremos un plan de entrenamiento, días de la semana, horas
en las que vas a rodar, intensidades. Esto será el comienzo, ya que poco a poco
iras añadiendo otras formas de control, como pulsaciones, alimentación
especifica.... Es importante que elijamos rutinas elaboradas que se adapten a
nosotros, de nada sirve copiar entrenamientos de profesionales los cuales están
preparados para ellos, sus formas de vida y con unas metas muy distintas a las
nuestras.Nos gustaría disponer de 6 horas diarias para subirnos en la bici y perdernos haciendo kilómetros, pero has de ser realista eso no lo vas a poder mantener o llevar a cabo.
Teniendo esto en cuenta podemos fijarnos los objetivos a largo plazo como por ejemplo asistir a ese evento que te seduce, y al mismo tiempo plantearte unos días a la semana inicialmente salteados para no agobiarte y poco a poco ir sumando más días e incluso aumentar el tiempo diario e intensidades.
De este modo
seremos capaces a lo largo del año o del periodo que te hayas marcado de
evolucionar y conseguir lo que buscamos. Eso sí, nunca debemos olvidar nuestras características físicas y la genética
que poseemos, ya que no siempre podemos conseguir lo que nos imaginamos, sino
que solamente podemos lograr lo que el cuerpo y el trabajo constante nos
permita.


