Dos días es lo que ha tardado en ceder Renfe ante
las quejas recibidas con respecto a la medida de cobrar tres euros de
más a cada pasajero que viajase con una bicicleta dentro de un tren de
media distancia convencional.
El día 10 de julio, la compañía
ferroviaria había añadido una tarifa extra de tres euros para todos
aquellos viajeros que montasen en el tren con una bicicleta, pero, ante
las quejas recibidas por parte de la Confederación General del Trabajo
(CGT), decidieron dar marcha atrás y retirar esta tarifa dos días
después de activarla.
Sin embargo, es esta una marcha atrás a medias,
ya que la medida se mantendrá para los trayectos de más de 100
kilómetros. Es decir, sí tendrán que pagar esta nueva tarifa de 3 euros
por bicicleta los pasajeros que hagan viajes de más de 100 kilómetros.
La tarifa aprobada el día 10 exigía que todos los
pasajeros que portasen bicicleta pagasen este suplemento,
independientemente de la longitud de su recorrido. Esto suponía que, en
ocasiones, un viajero tuviera que pagar más por subir la bicicleta al
tren que por subir él mismo.
La CGT considera que es «un paso positivo» que
Renfe se hubiera echado atrás. Sin embargo, entienden que era mejor el
régimen anterior, que consistía en no pagar nunca por subir con una
bicicleta al tren. Opinan desde este sindicato que ya entonces había
«restriccións dabondo», ya que cada pasajero solo podía subir al tren
con tres bicicletas en los automotores que tuvieran espacio suficiente
para ello.
Además, también muestran su preocupación por el
hecho de que en casi ninguna estación gallega haya zonas habilitadas
para el aparcamiento de bicicletas. Esto ha hecho creer al sindicato que
la nueva medida «obedece a criterios puramente recaudatorios».
Sin embargo, la opinión de este sindicato es
discutida incluso por los propios usuarios del tren, algunos de los
cuales entienden que, al llevar un bulto más, deberían pagar por él. Es
la opinión de Pablo Ron, que ayer por la tarde se disponía a subirse a
un tren con una bicicleta a cuestas: «Está bien que lo cobren, porque
las bicicletas ocupan espacio». Sin embargo, su opinión es ambigua, ya
que también declaraba que «ya los billetes son caros» y que lo que
habría que hacer, por otra parte, es «habilitar zonas para poder dejar
las bicicletas en las estaciones».
En una línea opuesta se mueve Cándido Insua,
quien piensa que no está bien que cobren un suplemento de tres euros a
los pasajeros que porten bicicleta «si queremos defender el ecologismo y
la no contaminación». El uso del tren y la bicicleta es una de las
alternativas más frecuentes al desplazamiento en coche propio y Cándido
opina que esta práctica debería fomentarse y no penalizarse cobrando más
a estos pasajeros.
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