Desde hace algún tiempo
me había picado la curiosidad por este maratón, en primer lugar por su
ubicación que para mí era desconocida pero sin embargo lo de ser en un desierto
on en la zona de los monegros me atraía, y en segundo lugar por lo famoso y
popular del maratón, un poco por aquello de donde va tanta gente será por algo.
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He de decir que mi
primera impresión fue eso, impresionate, llegamos a Sariñena a las 11:30 de la
mañana aproximadamente y el pueblo era un bullicio continuo con miles de
ciclistas por todos los lados y muchos coches aparcados… jeje y es que había
que buscar sitio. Una vez aparcados a por el dorsal, sin colas, y había una
zona de exposición bastante entretenida al lado de la recogida de dorsales y
aunque yo no lo vi por no necesitar nada, parece que con una tienda de Orbea
que lo patrocinaba con ropa muy barata. Ropa que le hacía falta a toda aquella
gente que no fuera bien preparada ya que el cierzo soplaba con fuerza y fue
nuestro compañero durante media maratón y nuestro enemigo durante otra media.
Al intentar ir hacia la
salida es cuando uno se da cuenta de el espacio que ocupan más de 4000
ciclistas, ya que aquellos que nos acercamos tan solo 10 minutos antes no
podíamos ni ver el arco de salida, solo hacíamos cola detrás de un río de
gente, hay un cajón de salida destinado para aquellos que el año pasado
terminaron entre los 1000 primeros, para los demás una inmensa cola que hizo
que yo en concreto pasase por el arco de meta en torno a 8 minutos más tarde de
la salida real y es que como decía antes uno no se hace a la idea de lo que
suponen 4000 ciclistas hasta que no está allí.


AL principio hubo algún
pequeño parón por estrechamiento en el pueblo o por charcos que ocupaban todo
el camino y es que de salida parece que nadie quería mojarse, pero la verdad,
para el tamaño del pelotón de gente que había en la salida me pareció que no
fue nada malo ya que todo eran caminos anchos que permitían que fuéramos
fluyendo con pequeñas complicaciones. Evidentemente intentar adelantar
posiciones era un tarea dura ya que rodábamos mucha gente junta con poco
espacio y había que “hilar fino” con aquella gente que no está acostumbrada a
rodar en grupo o con mucha gente alrededor.
El recorrido empezó en
bajada y con viento a favor hasta que algunos repechillos hicieron que las
piernas entrasen en calor y llegar a la dificultad montañosa de la jornada, un
puerto de subida constante, bastante durillo de algunos kilómetros de longitud
que dejó las piernas arregladas para lo que quedaba, ya que después de una
bajada tendida llegamos al punto en el que se retornaba y el consiguiente giro
suponía que nos íbamos a enfrentar a más de 50 kilómetros con viento muy
fuerte, el cierzo, de cara en un camino ancho y bueno que siempre picaba en
subida y en el que hasta si intentabas ir a rueda era fácil que te sacasen de
punto si ibas por encima de tus posibilidades.


Lo único que puedo decir es que
si hizo largo, largas rectas interminables con un viento que no dejaba avanzar,
aunque claro, nadie dijo que fuera a ser fácil ….
Al final en la lejanía se
dejaba ver el pueblo y sabías que toda esa distancia la tenías que cubrir con
el viento en contra por lo que tocaba resignarse, pedalear y esperar a cruzar
la llegada.
Cuando por fin logramos
cruzarla y la verdad que era des esas metas que daba un enorme alegrón
cruzarlas y como dijo un compañero, casi daban ganas de llorar por lo dura que
se había hecho la segunda mitad, teníamos a nuestra disposición duchas
lavaderos de bicicletas (que falta hacía porque al final llegamos con bastante
barro) y una comida caliente con un área grande de mesas y bebidas para recuperarnos del largo día.
He leído en diversos
foros algunas críticas a la organización y la verdad para lo difícil que debe
ser organizar y controlar un evento tan grande me pareció suficientemente bien
organizado y pensado, sin duda otro evento para repetir, pero mejor cuando se
me pase el dolor de piernas…
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