Todo bilbaíno que se precie debería subir al Pagasarri al menos una
vez en la vida, sin embargo para obtener el diploma de "extra bilbaíno
de pura cepa" debes hacerlo a la pata coja y con una vaca a cuestas; -¡Aupa Patxiii, cagüensos!-.
La cima del Pagasarri es visible desde cualquier punto de Bilbao y algunos de sus ciudadanos la consideran la montaña más alta de un simpático mapamundi distorsionado. Pero participar en la Bilbao Extreme es mucho más que subir a la mítica montaña en bicicleta, se trata de adentrarse en una naturaleza exuberante con oscuros bosques y caminos húmedos. Es increíble que haya tanta vegetación a la vuelta de la esquina de una gran ciudad.
Me gustan las salidas neutralizadas y tranquilas, pero esta vez salimos lanzados persiguiendo al coche policial que abre carrera con las sirenas de emergencia a tope. Se supone que aun rodábamos a "velocidad controlada", pero el pelotón ya estaba roto y en cabeza nos quedamos sólo media docena de corredores. Para cuando llegamos al cartel de "kilometro 0, comienza carrera", estamos tan cansados que aflojamos el ritmo hasta casi pararnos.
Iban Santurde es un famoso rutero de ruedas finas y unas cualidades
físicas sobrehumanas, pero en bici de montaña no se encuentra tan
cómodo. Pedalea con tanta fuerza que las suspensiones van dando
chepazos, y su estilo es tan antiestético que los pros de cabeza le
toman por loco. Santurde tan sólo buscaba el premio a la montaña,
lográndolo con más de tres minutos de ventaja en la cumbre del
Pagasarri. Pero bajando es otra historia, cuando le adelantamos en mitad
del primer descenso va con una mano en la bici mientras se sacude el
polvo con la otra, tiene restos de vegetación en el cuerpo y sangre en
una rodilla. Definitivamente Iban Santurde sólo quiere subir.
-¡Ahí vá la hostia, si es Iñaki, aupa txapeldun!- saluda un montañero a Iñaki Lejarreta (Goian Bego). El campeón vasco rodaba sin esforzarse a escasos segundos de los primeros, nunca adelanta pero nunca se descuelga, guardando la distancia con respeto y elegancia. Es como si aquel día quisiera pedalear tranquilo cerca del cielo.
Milton Ramos es un simpático ciclista nacido en Honduras. Con su
curioso acento y su coleta hippie pone una nota tropical en un Bilbao
serio y gris. Milton ha recorrido medio mundo y siempre es uno de los
favoritos en las carreras. Sin embargo hoy tiene un duro rival, Oriol
Colomé. Este duro catalán le pisa los talones.
Milton y Oriol se vigilan el uno al otro tan atentamente que, sin fijarse, acaban pasando de largo la línea de meta y continúan alocadamente esprintando por las calles de Bilbao, esquivando coches y asustando peatones hasta que acaban detenidos por la policía municipal cerca del Guggenheim.
Bien, ya sólo quedamos dos... -Trujillo, ¿te imaginas que ganamos?- Le pregunté irónicamente a este canario criado en Andalucía. Juan Pedro Trujillo es un "veteranísimo" del mtb nacional, casi un mito, un poco lento pero muy seguro, por eso decide seguir la rueda de un corredor local que conoce bien el terreno (o sea, yo). "Hoy" no es el más rápido, pero sí el que llega antes a meta: Victoria para Trujillo.
-¡Suárez, por aquí!- El Campeón de España de ciclocrós llega despistado y cruza la línea de meta en sentido contrario, sin embargo los jueces lo dan por válido. Isaac Suárez está acostumbrado a dar vueltas en un circuito cerrado y se le hace raro orientarse en campo abierto. Raro pero emocionante.
Estos personajes simplemente fueron los que ocuparon las primeras
posiciones. Pero los verdaderos protagonistas de la Bilbao Extreme son
sus cientos de participantes que tendrán aun mejores historias que
contar...
¿Te ha parecido interesante? Déjanos tu opinión.
La cima del Pagasarri es visible desde cualquier punto de Bilbao y algunos de sus ciudadanos la consideran la montaña más alta de un simpático mapamundi distorsionado. Pero participar en la Bilbao Extreme es mucho más que subir a la mítica montaña en bicicleta, se trata de adentrarse en una naturaleza exuberante con oscuros bosques y caminos húmedos. Es increíble que haya tanta vegetación a la vuelta de la esquina de una gran ciudad.
Me gustan las salidas neutralizadas y tranquilas, pero esta vez salimos lanzados persiguiendo al coche policial que abre carrera con las sirenas de emergencia a tope. Se supone que aun rodábamos a "velocidad controlada", pero el pelotón ya estaba roto y en cabeza nos quedamos sólo media docena de corredores. Para cuando llegamos al cartel de "kilometro 0, comienza carrera", estamos tan cansados que aflojamos el ritmo hasta casi pararnos.
-¡Ahí vá la hostia, si es Iñaki, aupa txapeldun!- saluda un montañero a Iñaki Lejarreta (Goian Bego). El campeón vasco rodaba sin esforzarse a escasos segundos de los primeros, nunca adelanta pero nunca se descuelga, guardando la distancia con respeto y elegancia. Es como si aquel día quisiera pedalear tranquilo cerca del cielo.
Milton y Oriol se vigilan el uno al otro tan atentamente que, sin fijarse, acaban pasando de largo la línea de meta y continúan alocadamente esprintando por las calles de Bilbao, esquivando coches y asustando peatones hasta que acaban detenidos por la policía municipal cerca del Guggenheim.
Bien, ya sólo quedamos dos... -Trujillo, ¿te imaginas que ganamos?- Le pregunté irónicamente a este canario criado en Andalucía. Juan Pedro Trujillo es un "veteranísimo" del mtb nacional, casi un mito, un poco lento pero muy seguro, por eso decide seguir la rueda de un corredor local que conoce bien el terreno (o sea, yo). "Hoy" no es el más rápido, pero sí el que llega antes a meta: Victoria para Trujillo.
-¡Suárez, por aquí!- El Campeón de España de ciclocrós llega despistado y cruza la línea de meta en sentido contrario, sin embargo los jueces lo dan por válido. Isaac Suárez está acostumbrado a dar vueltas en un circuito cerrado y se le hace raro orientarse en campo abierto. Raro pero emocionante.
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