No es
que sean muy buenas fechas estas por la vuelta de vacaciones, volver a la rutina
etc etc, pero sí que para mi tiene un significado especial ya que a esta prueba
le tengo mucho cariño.
Hace un año fue la primera prueba a la que me apunté en
más de 20 años de sequía deportiva y como tal me trae a mi mente muchos
recuerdos épicos, sudor, polvo, sufrimiento, dolor de piernas que fueron los ingredientes que me
acompañaron el año anterior debido a mi escasa casi nula preparación pero que
se vieron compensados por un circuito de auténtico Mountain Bike.
Este año esperaba con expectación esta prueba que
cambiaba su ubicación a Chichón y que en un principio iba a tener un formato de
100 kms. Que se vieron finalmente recortados a 80 por una prohibición de medio
ambiente de atravesar un bosque debido al riesgo de incendio. Mientras
rellenaba la inscripción dudé si apuntarme a la corta o a la larga, el año
pasado hice la corta de milagro así que este año me temía algo parecido, además
volvería de vacaciones solo unos días antes y no me acabo de encontrar muy fino
teniendo todavía problemas de piernas inflamadas y cansancio acumulado cada vez
que hago algo que se sale de lo normal…pero dije… para retirarse siempre hay
tiempo… así que vamos a por la larga…
Me presenté en Chinchón sobre las 7:45 de la mañana lo
justito para recoger el dorsal y meterme un ratillo al coche ya que fuera no
había quien estuviera dado el enorme vendaval que había y por cierto bastante
frio…pero al menos el cielo estaba despejado y se preveía un buen día de
Mountain Bike.
Después de los últimos preparativos a mi vestimenta y a
la bicicleta me dirijo a la salida ya completamente “de corto” situación que
sufro por el frío hasta que por fin salimos. Fue una salida similar a la de
otras pruebas, rápida, con gente queriendo adelantar a toda costa, aunque era
neutralizada por el pueblo la verdad es que íbamos bastante fuerte. Giro a la
izquierda y ahí dejamos el asfalto y pasamos a lo esperado, caminos en los que
el polvo era el protagonista, hasta el punto que en las primeras bajadas no se
veía el camino apenas y no sabías muy bien por dónde estabas guiando tu rueda.


Es curioso que he visto a gente quejarse de esta
circunstancia, y es una opinión que evidentemente respeto, pero que no comparto,
es una marcha de bicicleta de montaña, es normal que en verano haya mucho polvo
en los caminos especialmente si llevas a 300 o 400 personas delate tuyo,
también es cierto que al no tratarse de una carrera en la que nos juguemos el
sueldo veo bastante acertado bajar el ritmo si no vemos muy bien por donde
vamos. La verdad es que esta situación me recuerda un poco a las alertas por
temperaturas calurosas en verano y alertas por temperaturas normalmente frías
en invierno, y digo yo que tendrían más sentido las alertas si las temperaturas
altas fueran en invierno o viceversa por lo excepcional.
De todas maneras sirva
este comentario para desde mi humilde opinión reivindicar el mountain bike en
estado puro y no descafeinarlo como estamos haciendo en otros muchos aspectos
de nuestras vidas cotidianas. Yo hago bastantes kilómetros en bicicleta de
carretera y me gusta que haya una diferencia muy notable entre una marcha de
carretera y una de montaña.
Volviendo al tema que nos ocupa, el recorrido no me deparó
sorpresas, es decir cumplió las expectativas e incluso las superó, supongo que
este año lo disfruté más por el hecho de ir un poco mejor preparado y la verdad
es que me encantó, ahora mismo recuerdo algunas bajadas, algunos senderos entre
juncales o al lado de algún cañón por el que pasamos y me entra un gusanillo…


También es cierto que si empiezo a recordar
alguna de las subidas que tuvimos que afrontar incluyendo aquellas en las que
tuve que echar pie a tierra bien por la pendiente o bien por la falta de
fuerzas por lo roto del terreno, el gusanillo es menos… pero la sensación de
recorrido bonito, divertido y épico es la misma.
Dada la gran concentración que necesito cuando intento
bajar rápido y es que en esto he perdido muchas facultades también (aunque no
tantas como en subir) no vi una flecha y me tiré por el camino equivocado y
parece que al final yo quería ir a por los 100 kilómetros
aunque la marcha se hubiera quedado en 80 y por eso decidí hacerme una subidita
bastante maja por cierto hasta el pueblo de Colmenar de la Oreja cuando con toda mi
alegría veo que hay flechas y cintas del recorrido, Bien!! Estaba en el buen
camino… y mira que es raro en mí…pero, una segunda mirada y digo… “yo ya he
pasado por aquí hace media hora….” Así que mágicamente había conseguido atajar
hacia atrás, no sé si existe una palabra para eso…
Al final decidí bajar por donde había subido y me
encontré a gente que se retiraba y me explicó por donde debía meterme… y ahora
viene otra de mis preguntas… por qué la gente confunde tanto la izquierda y la
derecha… total que no era a la izquierda, era a la derecha o bueno a lo mejor
quiso decir su izquierda que sería mi derecha, no lo sé pero el caso es que
conseguí volver a encontrar el buen camino aunque perdí como media hora en el
intento.
Un detalle curioso fue que en los siguientes kilómetros
me encontré con un compañero con el que había coincidido también el año pasado
terminado la corta y los dos íbamos fundidos, este año creo que íbamos
parecidos pero terminando la larga esta vez.
A medida que los kilómetros iban pasando y el calor iba
apretando el cansancio se hacía más patente, y el recorrido seguía siendo
bastante técnico con toboganes constantes al lado de un cortado de muchos
metros que hacía que no pudieras relajarte del todo ni un momento. Por fin el
último avituallamiento en el que me reciben con mucho buen humor aunque sin
powerade. La verdad que la calidad de los avituallamientos para mí fue muy
buena, habiendo fruta y bastante variedad de bebidas frías y algunas
palmeritas y galletas que es lo que pido a un avituallamiento. He estado en
alguna prueba de varios días en el desierto en la que los avituallamientos solo
son líquidos, por lo que tu tienes que llevar toda la comida para largas
jornadas, y en la que el agua de la cena lo tienes que pagar, pero como creo que
todos vamos allí por lo deportivo acabamos ignorando esos detalles.
Un último esfuerzo, bastante grande por cierto y conseguí acabar la ruta larga de la MadridXtrema, eso que hace solo un año se me antojaba como imposible se había hecho realidad a pesar de no llevar la mejor preparación y he de reconocer que acabé mucho mejor que el año pasado, sin calambres y con un cansancio que podríamos denominar como “normal” por lo que creo que podría haber llegado a esos 100 km aunque la verdad es que al final hice alguno más de 80.
Un último esfuerzo, bastante grande por cierto y conseguí acabar la ruta larga de la MadridXtrema, eso que hace solo un año se me antojaba como imposible se había hecho realidad a pesar de no llevar la mejor preparación y he de reconocer que acabé mucho mejor que el año pasado, sin calambres y con un cansancio que podríamos denominar como “normal” por lo que creo que podría haber llegado a esos 100 km aunque la verdad es que al final hice alguno más de 80.
Ha habido algo de revuelo sobre la organización de la
prueba, y es algo que yo no voy a entrar a valorar en detalle ya que no soy un
experto organizador de pruebas, hay aspectos que son mejorables, como lo es
todo, y hay algunos de los que he leído quejas que sinceramente no me parecen
tan mal. Lo que desde mi punto de vista está claro es que en lo deportivo se trata de un
recorrido de mountain bike puro, variado , y para mí extremadamente duro que te
hace ponerte a prueba en lo físico, en lo técnico y en lo mental, dándote la
oportunidad de hacer el mismo recorrido que los compañeros del Open de España,
eso sí, en mi caso usando algo más de tiempo.
Reto superado con la MadridXtrema ya que
el año pasado no pude y este año he conseguido disfrutar como un enano aunque
también haya sufrido de lo lindo, por cierto esto me hace pensar que me quedan
muchos retos por delante y por conseguir…
Saludos de un Finisher Xtremo !!!
Jorge Padrones
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