El matrimonio formado por Carlos Font y Carmen Mas, y
Neuda Marques recibieron ayer una gran ovación cuando cruzaron la línea
de meta de Tourza. No fueron los ganadores de la tercera etapa de la
Titan Desert, la carrera de mountain bike más dura del mundo. Ni
siquiera entraron entre los cien primeros. En realidad, fueron los
últimos. Pero aquí lo importante es llegar.
Da igual cómo y cuándo.
Sufrimiento puro y admiración y respeto máximo por el esfuerzo honesto
de los compañeros.
La pareja catalana y la joven canaria arribaron al
campamento once horas y media después de que se hubiera dado la salida.
Para entonces, Luis Leao Pinto, el ganador y líder de la general, se
había duchado, comido, echado la siesta, merendado y casi cenado. El
ciclista profesional portugués venció en un día épico. Una jornada que
pasará sin duda a los anales de la Titan al haber supuesto la etapa más
larga jamás disputada en el desierto marroquí: 138 kilómetros.
Los participantes partieron de la localidad de Rissani.
La primera parte del segmento fue dura, con el viento de cara.
Posteriormente, el pelotón atravesó una zona pedregosa para desembocar
en una serie de pistas por las que, al fin, se podía rodar con cierta
velocidad. Pero lo peor vino en el último tercio. Los descarnados
caminos y sendas se volvieron cuesta arriba, preludio de la etapa reina
de mañana, cuando se ascenderán dos empinados puertos, el último de
ellos situado a 2.200 metros de altitud. Los participantes sufrirán.
Dormir sin colchón
Lo más duro de ayer fue, sin duda, que la jornada puso
fin a la etapa maratón. Esto significa que los 370 supervivientes
durmieron en la víspera al raso, sin colchón y todos juntos en un
espacio de unos 450 metros cuadrados. Unos al lado de otros, sin apenas
espacio. Descansaron como pudieron. «Apenas se puede pegar ojo en estas
condiciones», afirmaba el vizcaíno Joseba Markina.
La mayoría cargó también con una pesada mochila, en la
que llevaban el saco de dormir y la ropa con la que combatieron el frío
en una gélida noche. Se registraron temperaturas por debajo de los diez
grados centígrados.
Los diez vizcaínos que tomaron la salida en la durísima
prueba pudieron terminar. No estuvieron excesivamente brillantes ni
Egoitz Murgoitio, que se dejó media hora en la línea de meta, ni tampoco
Julen Zubero, que hizo quinto el primer día, pero ayer perdió 24
minutos. Borja Bergareche volvió a subirse al segundo cajón del podio,
en la categoría senior. Ruben Glera, el presidente del club de fútbol de
Zamudio, tuvo mala suerte.
Sufrió varios pinchazos y perdió varios
puestos en la clasificación. E Iban Rodriguez, de Portugalete, aunque
residente en Canarias, llegó a meta exhausto tras pedalear durante más
de diez horas. A todos se les hizo muy larga la etapa. Y es que fueron
138 kilómetros muy duros. «Ciclar por el desierto resulta eterno»,
comentaba Carlos Font, el último clasificado de ayer.
El mismo al que
sus rivales y compañeros aplaudieron a rabiar. Son los supervivientes de
la Titan Desert.


