Un
reto es una invitación al duelo, una provocación, un desafío y este puede tratarse de una amenaza si alguien te lanza uno
difícil de superar o prácticamente inalcanzable y si eres tu el que invitas a
realizar un reto puedes ser cómplice y culpable del resultado final, siendo el
éxito siempre el fin que todos buscamos.
El reto puede ser un objetivo difícil de realizar tanto físico como mental. Por sus propias características, el reto se constituye como un desafío para quien decide afrontarlo y, a la vez, es un estímulo sicológico si se consigue.
El reto puede ser un objetivo difícil de realizar tanto físico como mental. Por sus propias características, el reto se constituye como un desafío para quien decide afrontarlo y, a la vez, es un estímulo sicológico si se consigue.
¿Cuáles pueden ser nuestros
motivos para sufrir hasta el extremo frente a un reto?
Tras participar en la última edición de los 10.000 de Soplao considero
interesantes pensar y reflexionar lo acontecido, ya que tras terminar mi
participación estuve varias horas en la línea de meta donde vi como y en que
condiciones iban llegando muchos de los corredores tras horas sufriendo las
inclemencias del clima. Me imagino que eran el reflejo de mi misma situación
tras pasar por meta minutos antes. Llenos de barro, con la ropa empapada,
tiritando, muchos de ellos con claros síntomas de hipotermia y con la satisfacción
de haberlo conseguido. Los 10.000 del Soplao 2012 ha sido una edición
difícil de olvidar.
Tras una intensa sesión de entrenamiento o en este caso una ruta exigente en
todos los aspectos, lo que más nos gusta a todos es volver a casa con la
sensación de haber hechos bien los
deberes.
La primera vez que participe en
los 10.000 del Soplao, en su primera edición,
recuerdo que mi mayor impulso fue contemplar lo que llevaba subido y en las
condiciones en que lo habíamos hecho, una climatología adversa, donde la lluvia
fue protagonista en las 10 horas en que pare mi cronometro.
Había que “bajar” ese tiempo,
ese fue mi pensamiento días después de terminar. Cuando nos marcamos un
objetivo, aunque sólo sea el de salir a dar una vuelta, la satisfacción de
cumplirlo supone una recompensa, que está muy presente para la siguiente salida
o el siguiente objetivo (marcha, competición o en este caso una nueva edición
del Soplao...).
Mucha gente consigue algo más
que el participar al apuntarse a un
reto, ya sea por su largo recorrido, por sus bajadas técnicas, por sus
impresionantes subidas o por estar en un evento que mueve a gente con un perfil
muy distinto pero con el mismo fin, la superación personal cobra valos frente
al recorrido impuesto por una impresionante organización.
¿Porque buscamos esa sensación
que al terminar nos hace sentir bien?
Es difícil de explicar lo que se experimenta ya que cada uno ha sufrido y vivido por el mismo recorrido y distancia unas experiencias similares pero no idénticas.
Esta sensación no llegaras a
conocerla si te quedas en casa, tirado en el sofá. Te invadirán los demonios y
los remordimientos terminaran por taladrarte: “Debería de haberme apuntado”,
“Mis compañeros están allí y yo perdiendo el tiempo aquí”, “Si hubiera
entrenado mas…”etc.
La motivación y el logro depende de varias fuerzas y esas son la esperanza de
éxito y el miedo al fracaso, y no siempre por este orden.
Si hemos decidido ser
protagonistas en una de las pruebas de Mountain Bike mas duras que existen,
piensa que esto supone un gran desafío y desde que pensamos en participar en el,
nos empujamos a nosotros mismos de varias formas:
- Planificamos nuestro éxito y realizamos acciones con un tiempo suficiente para que esto sea una realidad, entrenando, cuidando nuestra alimentación, etc …
- Esta planificación se ve reforzada si imaginamos la “muesca” que vamos a poner en nuestra bici tras superar el reto.
- Y por ultimo, no entra en nuestra mente el fracaso. Evitaremos la frustración de quedarnos en el intento, es algo que hace que perfeccionemos en las acciones para llegar al éxito sea cual sea el reto y en las circunstancias en que se ejecute.
Los ciclistas solemos relacionar el éxito con esfuerzo.
Quien intenta superarse y somos la mayoría, acostumbramos a marcarnos metas de dificultad alta. Metas que supongan un reto, pero alcanzable en base a un entrenamiento especifico, constancia y capacidad de sufrimiento de cada uno.
Muchas veces condicionados por
la forma física actual, por nuestra genética
o simplemente por la forma de vida que llevamos y tiempo que le podemos dedicar
retandolo de otras tareas, realizamos esfuerzos que esperamos que nos acerquen
a superar el reto impuesto.
En cambio, quienes tienen poca
motivación de logro o simplemente ni lo intentan, buscan justificarse y
acostumbran a atribuir el éxito a factores más estables, como pensar que no
tienen capacidades, edad o tiempo para esas historias: “Yo no valgo para este
deporte”, “A mi edad a donde voy...”
Estos personajes eligen metas
de dificultad muy baja o derivan en un estado inerte donde el sofá es el
protagonista gran parte de los 365 días del año. No se creen capaces de conseguir nada o casi
nada de lo que leen en las revistas o webs especializadas de Mountain Bike o lo
ven lejos e inalcanzable.
¿Por qué satisface tanto lograr un objetivo?
Porque quien tiene motivación de logro le da mucho más valor a la superación personal. Porque el logro aumenta nuestra autoestima y porque eso se toma como referente para próximos retos o metas.
¿Por qué satisface tanto lograr un objetivo?
Porque quien tiene motivación de logro le da mucho más valor a la superación personal. Porque el logro aumenta nuestra autoestima y porque eso se toma como referente para próximos retos o metas.
No
nos olvidemos, el éxito es la consecución de una meta y esto conlleva un reconocimiento
por parte de los demás, familia, amistades y lo más importante, por los
semejantes, esos compañeros y rivales,
con los que has compartido la gesta realizada dejando en un segundo plano tu posición,
tiempo o clasificación general.
Tras haber terminado otra edición de los 10.000 del Soplao,
tengo en mente una teoría que sostiene que los seres humanos tenemos tendencia
a valorar lo que hemos elegido, y a despreciar en cierto modo aquello que nos
obligan o estamos obligados a hacer. Incluso tendemos a rechazar mejores planes
o simplemente no queremos ni oír hablar de nuevas ideas o comentarios que
contradigan nuestros planes ya predefinidos.
Si
le preguntas a un profesional por qué sufre tanto sobre la bici te dirá que es
su trabajo y le pagan por ello. Pero qué pasa con los aficionados que pedalean
por amor al arte y, muchas veces, se entrenan con más ahínco que los propios
profesionales. ¿De dónde vienen tantas ganas por pedalear sin importarnos las
condiciones extremas? ¿Cómo justificamos nuestros sacrificios en situaciones
limite? Y lo más curioso ¿Por qué repetimos?
Las
limitaciones son aquellas que tú mismo te fijas y estas dejan de serlo cuando
las alcanzas.
Pedro
Baltasar | TodoMTB.com
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