Veinte años habían pasado desde que
había dejado la bicicleta después de haberme pasado media vida montado en ella,
compitiendo o sencillamente disfrutando de ella, cuando un buen día sentado en
el sofá de mi casa en Mayo de 2011 pasan un resumen de una prueba que se llama
TITAN DESERT...
Estuve viendo ese resumen unos minutos y cuando
me quise dar cuenta había decidido que eso lo quería hacer yo, que al año
siguiente iba a intentar estar en esa prueba ya que me encantó su formato,su
dureza y evocaba esa imagen infantil que tenía en mi mente del paris-dakar que
siempre quise hacer ya que en aquellos años no existían ni las bicicletas de
montaña y en unos días empecé a moverlo todo para poder ponerme a trabajar....
Lo primero era comprase una bicicleta ya que las que tenía además de estar en Valladolid (yo ahora resido en Madrid) la que menos tenía 20 años, y busqué una bicicleta asequible para empezar pero que a la vez tuviera eso que yo llamo grandes avances y que nunca antes había tenido como horquilla de suspensión o frenos de disco.... y dicho y hecho...me compré la bicicleta, sin demasiadas pretensiones, algo que me sirviera para empezar a salir.
Todavía recuerdo mi primera salida..fue la que se encargó de ajusticiarme por mis anteriores 20 años en los que el deporte había pasado a un último lugar en mi vida, y los que mi vida había dado muchas vueltas y en los que me había fumado muchos cigarros ya que durante esos 20 años fui un fumador empedernido.
Como un mazazo me dio la idea de que ya no era el chavalito de 16 años que subía puertos sin esfuerzo a pesar de nunca haber tenido dotes de escalador que era capaz de mantener un ritmo alegre mientras charlaba con sus compañeros de grupeta ya que había perdido toda condición física...
Todo esto en lugar de desmoralizarme cada vez que salía (aunque cierto es que llegaba con el ánimo por los suelos) hacía que me creciera y quisiera más, quisiera seguir e intentar recuperar algo de lo perdido y continué saliendo cuando los compromisos me lo permitían con mi objetivo puesto en la TITAN desert, que a veces la veía muy lejos, y no solo en el tiempo.
A la vez redescubrí la sensación de libertad de la bicicleta y de satisfacción al finalizar algunas de las salidas, unido a que tengo la suerte de vivir en un sitio en el que hay lugares interesantes para salir en la bici.
En un par de meses ya era capaz de hacerme 40 kilómetros por plano y decidí apuntarme a la MadridXtrema, si quería hacer la TITAN no debería tener ningún problema en acabar una maratón de 90 Km, ese era mi razonamiento, pero caundo llegué a la prueba tuve que conformarme con hacer la corta, que salieron sobre los 50 kilómetros ya que mis piernas no aguantaban ni 100 metros más ya que me había subido todos los repechos del mundo que podía aguantar. Además al llegar a meta vi que los Mancebo, Heras y compañía habían tardado casi 1 hora menos que yo, pero ellos en hacer 90 Km… La verdad es que fue una prueba preciosa, dura, muy dura, pero muy bien organizada.
Lo primero era comprase una bicicleta ya que las que tenía además de estar en Valladolid (yo ahora resido en Madrid) la que menos tenía 20 años, y busqué una bicicleta asequible para empezar pero que a la vez tuviera eso que yo llamo grandes avances y que nunca antes había tenido como horquilla de suspensión o frenos de disco.... y dicho y hecho...me compré la bicicleta, sin demasiadas pretensiones, algo que me sirviera para empezar a salir.
Todavía recuerdo mi primera salida..fue la que se encargó de ajusticiarme por mis anteriores 20 años en los que el deporte había pasado a un último lugar en mi vida, y los que mi vida había dado muchas vueltas y en los que me había fumado muchos cigarros ya que durante esos 20 años fui un fumador empedernido.
Como un mazazo me dio la idea de que ya no era el chavalito de 16 años que subía puertos sin esfuerzo a pesar de nunca haber tenido dotes de escalador que era capaz de mantener un ritmo alegre mientras charlaba con sus compañeros de grupeta ya que había perdido toda condición física...
Todo esto en lugar de desmoralizarme cada vez que salía (aunque cierto es que llegaba con el ánimo por los suelos) hacía que me creciera y quisiera más, quisiera seguir e intentar recuperar algo de lo perdido y continué saliendo cuando los compromisos me lo permitían con mi objetivo puesto en la TITAN desert, que a veces la veía muy lejos, y no solo en el tiempo.
A la vez redescubrí la sensación de libertad de la bicicleta y de satisfacción al finalizar algunas de las salidas, unido a que tengo la suerte de vivir en un sitio en el que hay lugares interesantes para salir en la bici.
En un par de meses ya era capaz de hacerme 40 kilómetros por plano y decidí apuntarme a la MadridXtrema, si quería hacer la TITAN no debería tener ningún problema en acabar una maratón de 90 Km, ese era mi razonamiento, pero caundo llegué a la prueba tuve que conformarme con hacer la corta, que salieron sobre los 50 kilómetros ya que mis piernas no aguantaban ni 100 metros más ya que me había subido todos los repechos del mundo que podía aguantar. Además al llegar a meta vi que los Mancebo, Heras y compañía habían tardado casi 1 hora menos que yo, pero ellos en hacer 90 Km… La verdad es que fue una prueba preciosa, dura, muy dura, pero muy bien organizada.
Un mes mas tarde me decidí a hacer el Maraton Sierra Norte en mi afán por demostrarme que era capaz de hacer pruebas duras y largas, en este si que fui capaz de terminar el recorrido largo, cosa que me animó bastante, después de un mes en el que no pude entrenar todo lo deseado debido a viajes por trabajo. Además disfruté de otra prueba preciosa con paisajes de ensueño y una organización que rozaba la perfección.
A partir de ahí me vino un invierno
cargado de largas estancias en otros países por trabajo por lo que el
entrenamiento se redujo a las bicicletas de spinning que encontraba por los
hoteles.
Ya a finales de año y coincidiendo con
mi cumpleaños decidí regalarme una bicicleta de carretera que me ayudase con la
preparación y también disfrutar de esa
disciplina de ciclismo que tenía olvidada.
Como primera prueba del año y un test
para ver como iba mi preparación decidí acudir a la Trek Wild Wolf de
Peñafiel, que en principio eran 12 horas aunque yo fui con la intención de dar
vueltas hasta que se hiciera de noche ya que solo llevaba un frontal que no
alumbraba apenas y pensé que en más de 8
horas pedaleando tendría tiempo para ver como iba, y al final me quedé con
ganas de más,lo dejé cuando quedaban más de 3 horas y había cubierto ya más de 140 km, no para rodar con
los primeros que llevaban algunas vueltas más, pero si que me vi con ánimo y
fuerza para afrontar etapas largas con una mínima garantía de éxito.
En ese mismo mes me apunté con mi
familia (padre y hermano) a la
Bilbao-Bilbao de cicloturismo, prueba que haríamos con las
bicis de carretera, donde disfrutamos de un recorrido asequible y sobre todo
precioso con el mar y los bellos montes vascos como decorado a un día en el que
al final no llovió y pudimos disfrutar de una jornada de ciclismo con más de
8000 personas en en la que pudimos palpar lo que es la afición a la bicicleta
con mayúsculas. No me gustaría dejar de mencionar lo bonita que es la entrada a
Bilbao de esa prueba con el Guggenheim como fondo y que parece que puedas tocar
desde la bicicleta.
A poco más de un mes para la TITAN decidí cogerme una
semana de vacaciones y hacer una especie de “stage” que me diera fondo y sobre
todo que me permitiera probarme en condiciones parecidas en cuanto a realizar
esfuerzo en varios días seguidos o etapas, por lo que decidí hacerme el camino
de Santiago saliendo desde mi casa en Madrid. Dicho y hecho, cargué la
bicicleta con unas alforjas y partí un lunes hacia la sierra madrileña, la cual
atravesé con más de 10 kilos de más en mi bicicleta, para plantarme un viernes
a primera hora de la tarde en Santiago de Compostela, fueron 5 etapas duras con
una media de más de 100 km,
una etapa de casi 190, el 70-80 % de ese recorrido por caminos (siempre que era
posible) y el colofón de atravesar los continuos toboganes de Galicia cuando no
te queda casi ninguna fuerza en las piernas, he llegado a pensar que si
Santiago hubiera estado 30 km
más allá no hubiera llegado J
Ahora me queda 1 semana para partir
hacia la TITAN
y hacer realidad ese reto que me propuse hace un año, mi bici ya está de camino
a Marruecos, por lo que empiezo a tener esa sensación de que ya no hay vuelta
atrás y con muchas preguntas que te crean inseguridad y que te dicen,
¿Llegaré en buena forma? ¿Habré
entrenado lo suficiente? ¿Aguantaré las etapas? ¿Llevo todo lo necesario?
Todo esto teniendo en cuenta que mi
único objetivo es terminar y disfrutar al máximo, ya que creo que comprenderéis
que dada mi trayectoria, terminar aunque sea el último tendría para mí el sabor
de la mejor de las victorias, quien lo iba a decir, a mi que nunca me había
gustado ser segundo….
Todas esas preguntas empezarán a tener
respuesta en una semana y si queréis y os apetece os las iré contando por aquí.
Por último me gustaría agradecer a toda
la gente que me ha ayudado en este mi camino hacia la TITAN sobre todo a la gente
de los foros que tienen más experiencia y han arrojado algo de luz sobre
cuestiones que pueden ser vitales en esta prueba.
Por: Jorge Padrones Leon
Por: Jorge Padrones Leon


