Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) surgieron una serie de movimientos guerrilleros antifascistas de resistencia en España, conocidos como “Maquis”.
La mayoría de guerrillas tuvieron su origen en el momento de la derrota de la República , en el 1939, con un considerable número de fugitivos, que huían de las represalias o se negaban a entregar las armas. Enseguida estos grupos incrementaron su número con fugitivos de las cárceles y campos de concentración, desertores de los servicios militares franquistas. Todos estos fugitivos buscaban refugio en las montañas, donde poder sobrevivir.

Lo que en un principio fue una huida desorganizada ante el programa radical de persecución y exterminio a los antifranquistas, se convirtió en una organización guerrillera.
Las acciones de estas guerrillas se basaban en sabotaje en las vías de comunicación, generalmente líneas ferroviarias, a las centrales y las líneas eléctricas o de otros puntos de interés estratégico.
Los “Maquis” se movían principalmente por zonas montañosas, sobre todo por zonas boscosas y de vegetación densa.
Los “Maquis” quedaron prácticamente abolidos a partir de 1950 y muchos de estos lugares por donde se movían son ahora el escenario de un nuevo evento que pone a prueba el mountain bike mas extremo por la dureza técnica del terreno.
Los “Maquis” preferían luchar hasta la muerte antes de rendirse y eso hicieron los participantes de la primera “Terra Maquis 2011”
La organización lo denomino “formato extremo de Terra de Maquis” no entendía el por que de su “formato extremo”, ¿Por sus kilómetros? No se, eran 230 kilómetros en 2 días, me parecía asequible, a de mas di un vistazo al perfil y era algo realizable.
Estábamos invitados y tenía ganas de conocer el lugar, la prueba consistía en dar la Vuelta al Bages, uniendo los lugares de más interés, en tan solo 2 días.
El recorrido NO está, ni estará marcado, nos comentaba la organización, se hizo mucho hincapié en este tema, este también es el atractivo de la prueba. No soy muy dado a utilizar GPS, pero ante la insistencia de que el recorrido no estaría marcado, y su dificultad de seguir el recorrido en papel, Raúl, el responsable de la organización, nos preparo un GPS con los tracks de los 2 días.
Para mi era todo un atractivo, recorrer los parajes por donde se movían los “Maquis”, últimos combatientes del régimen, anarquistas y personajes de gran fortaleza, capaces de sobrevivir en el bosque durante semanas, andar kilómetros y tener la fuerza para mantener la mente en su objetivo. Tal y como lo harán los participantes en la prueba, todo un reto de fin de semana, toda una aventura de “formato extremo”, que ahora tras haberla realizado creo que estas 2 palabras no son suficientes para .
El recorrido NO está, ni estará marcado, nos comentaba la organización, se hizo mucho hincapié en este tema, este también es el atractivo de la prueba. No soy muy dado a utilizar GPS, pero ante la insistencia de que el recorrido no estaría marcado, y su dificultad de seguir el recorrido en papel, Raúl, el responsable de la organización, nos preparo un GPS con los tracks de los 2 días.
Para mi era todo un atractivo, recorrer los parajes por donde se movían los “Maquis”, últimos combatientes del régimen, anarquistas y personajes de gran fortaleza, capaces de sobrevivir en el bosque durante semanas, andar kilómetros y tener la fuerza para mantener la mente en su objetivo. Tal y como lo harán los participantes en la prueba, todo un reto de fin de semana, toda una aventura de “formato extremo”, que ahora tras haberla realizado creo que estas 2 palabras no son suficientes para .
En verdad, creía que esta era una más, una de estas pruebas que están de moda, larga, dura y tras terminarla, de las que poco a poco se te olvidan y la marcas para realizar en próximas ediciones.
Os he de decir que no, no es así. Ya el horario de salida, nos hace presagiar que va a ser larga, muy larga. A las 6:00 de la mañana estamos llamados a filas, como si a la guerrilla nos necesitar. Tengo mi primer contacto con la organización, intercambiamos impresiones y me comentan como se va a desarrollar la prueba y la importancia de ir guiado por el GPS. Tienen muy claro que lo que importa es que disfrutemos de evento y que tengamos en un segundo plano el tiempo.
Que veo!!!, unas bandejas de dulces expuesta para picar algo antes de salir, no habíamos empezado y ya me gustaba esto, je je.
Puntuales, 7:00 y se da la salida, veo caras conocidas, gente que ha corrido en los 10.000 del Soplao y alguno en Madrid Bikex, las dos pruebas a las que asistí en los días anteriores. Eso me hacia presagiar que había nivel, gente curtida en las pruebas de larga distancias y maratones, estaban allí.
Se rueda rápido, muy rápido y mi intención en todo momento es estar con el grupo de cabeza el mayor tiempo posible. Nadie quiere perder rueda, y apenas miro el GPS.
La sensación después de los primeros kilómetros, fue rara. Yo no era partidario de utilizar GPS, nunca me había hecho falta y cuando me he pasado o me he salido del recorrido, he rectificado y he recuperado lo perdido. La sensación como os comento era rara, llevaba GPS, cámara para grabar en video el recorrido, que a su vez también tiene GPS, cuenta kilómetros, pulsometro, y teléfono por si necesitaba comunicarme con la organización. Tenía más información que la nave que aterrizo en la luna, tanta información y cacharros donde prestar mi atención que deje por un momento de estar a gusto en la bici.
Deje de hacer lo que me gusta, dar pedales,y parte de mi estaba mas pendiente de los datos, visualizar el recorrido, perfiles, tiempo trascurrido, etc. Deje de centrarme en la bici y dar pedales como siempre.
Las horas pasaban, el recorrido trascurría por pistas pero en su gran mayoría de kilómetros los senderos se apoderaban del protagonismo.
Ese protagonismo cada vez era mayor, no estaba concentrado, mi mirada estaba clavada en el recorrido marcado en el GPS. En uno de los innumerables tramos de senderos, al iniciar una pequeña subida empedrada, se me sale la cubierta de la rueda. No deteriore la cámara, fue desinflarla y volverla a montar. En ese momento estaba solo, me alcanzo un grupo el cual adelante kilómetros antes y al que me pegue para relajarme y olvidarme del GPS
El terreno cada vez se pone más y más divertido, con tramos donde se pone en apuros la técnica de muchos de nosotros.
Me vuelvo a quedar solo, inicio un descenso por sendero, creo que uno de los más divertidos que he hecho nunca, termino en varias intersecciones y allí me encuentro solo en medio del monte y creo que me había equivocado, me pase o no gire en el punto correcto.
Vuelvo a mirar el GPS y me aparece un letrero por encima del mapa a visualizar, “Batería baja”. Empiezo a tragar saliva, solo llevaba 3 horas, creo que mi cuenta kilómetros marcaba algo mas de 33 kilómetros y quedaban mas de 100.
Retrocedo sobre mis pedaladas, eso si, andando, el terreno no era ciclable hacia arriba. En pocos minutos veo un grupo de 5-6 corredores, me engancho a ellos. Ni debo ni puedo pederles ni un solo metro, solo así me aseguraría seguir por el camino marcado.
Casi todo el recorrido estaba trascurriendo por sendas tupidas de vegetación, no me imagino pasar la noche por estos lugares, y tras realizar unos cálculos de cabeza, con la media que se estaba rodando, la noche se nos echaría encima.
Desde ese momento ya no me plantee hacer mejor posición o llegar en un horario mas reducido, eso pasaba a un segundo plano, el principal objetivo era no perderse y no perder el grupo con el que estaba en ese momento.
El grupo se disgrega y nos quedamos 3 corredores, que casualidad que una de las personas que en días antes nos invito a realizar la prueba, estaba a mi lado. Era Jordi, solo ver su altura impone al seguirsu rueda.
Así estuvimos muchos kilómetros, los avituallamientos no eran un simple repostar y salir corriendo, llegamos a comer, a sentarnos y a cambiar impresiones de lo que dejábamos atrás y lo que la organización nos tenia preparado desde allí hasta el final.
En ese momento entendí que esa prueba no era para realizarla como las demás, esta divirtiéndome más en la forma que casi obligadamente me vi a realizarla. Aparte de la distancia, que es para tener en cuenta, o el desnivel, el reto era realizar la prueba por el recorrido marcado sin perderse.
Cuando estas inmerso en una prueba o carrera, rápidamente ves si ha sido diseñada, concebida y promocionada para sacar dinero o por el contrario, ha sido casi un reto personal de una o varias personas que se han dejado la piel por mostrarte un circuito, recorrido o los lugares que quieren que te lleves grabado en la memoria y recuerdes para auto invitarte en futuras ediciones. Se nota esos avituallamientos medidos a conciencia que tu como yo sabemos donde los necesitamos, y todo en su justa medida.
El terreno pasaba de ser espectacular a muy espectacular, y uno de los que en ese momento paso de ser competidor a compañero, se salía del sendero y metros mas abajo tuvimos que realizar un rescate que pudo terminar en lesión. Las fuerzas en brazos por dirigir la dirección de la bici, iban escaseando y mantener la trayectoria era casi una casualidad. Había hecho tantos kilómetros de pie, que ya empezaban a flojearme las piernas, no por la fuerza desplegada durante la jornada, si no por la posición que no es muy habitual mantenerla durante horas y horas.
En varias subidas decidimos echar pie a tierra, los tramos eran intransitables y si lo eran, la velocidad caminando no era inferior al ir montado, con el inconveniente de mantener el equilibrio agotaba a otros músculos ya dañados por el desgaste del día.
Se me estaba haciendo largo, muy largo. En ese momento, a un que había comido y bebido en repetidas ocasiones, el hambre hace su aparición y de que forma.
Me gusta la fruta, pero la manzana es de esas frutas que se pueden tirar días en mi frigorífico y solo las presto atención cuando o no tengo otra cosa o veo que se pueden poner malas, ósea de las menos atractivas para mi.
En uno de los avituallamientos, me cargue de una de ellas y la llevaba en uno de los bolsillos del maillot. En ese momento el hambre me hizo cambiar mi opinión sobre las manzanas, estaba saboreándola, y seria muy egoísta si no la compartía con mis dos compañeros. Duro poco, y por lo menos engañamos al estomago.
Tras un repecho que marco un cambio de actitud, vemos un cartel, “10 kilómetros ”. Eso es lo que nos quedaba, parecía poco, pero fueron los 10 kilómetros mas largos de mi vida, eran kilómetros de 1800 metros , el terreno era enrevesado, de muy difícil ejecución o eso me lo pareció en ese momento por las casi 12 horas que llevábamos desde la hora de inicio. Quería llegar, el cansancio era general y no se veía civilización, la vegetación lo cubría todo. “Donde esta la meta” me repetia una y otra vez, solte una pregunta, “Raul (el responsable del recorrido) ¿Tienes muchos amigos? Silencio y risas…
La noche estaba casi al caer, y detrás de nosotros, muchos corredores todavía vagaban por el monte. A casi 100 metros llegando a meta, y casi sin fuerzas, uno de mis compañeros se viene al suelo, el saber que estas llegando te relaja no solo el cuerpo si no también la mente y eso creo que es lo que le ocurrió. No fue nada, allí estaba la organización para arroparnos nada más llegar, camillas para los masajes, comida y bebida para recuperar lo perdido, lavadero de bicis y las habitaciones y duchas dispuestas para todo el que va llegando.
No me fui de inmediato a las duchas, me gusta ver como van llegando los corredores y darles mis más sinceras felicitaciones, minutos antes han hecho conmigo lo mismo y eso se agradece.
Se crean los primeros corrillos y los comentarios no cesan, “Vaya ruta”, “el trabajo de la organización es impresionante”, “Dura, muy buena”. La organización se ha ganado nuestro respeto y admiración, el recorrido es impresionante y quien o quienes lo han organizado se han pasado más de un año entero hasta sacar el recorrido final, un trabajo muy logrado que reconoce cada corredor tras los minutos de llegada.
Lo primero que hice tras pasar el arco de meta, fue felicitar por medio de Raúl, a la organización por su trabajo y el haber hecho posible este trazado, duro pero con tientes de mountain bike del bueno, extremo y adictivo para gente con muchos kilómetros técnicos en sus piernas.
Ya tras la ducha y sentados para degustar la cena, es de noche, vemos que llegan los últimos corredores. Impresionante, el aplauso de todos fue el resumen de la jornada. Comentan que no tenían GPS o no lo tenían operativo y los últimos kilómetros los estaban haciendo como los indios, pie en tierra, buscando huellas de neumáticos para poder seguir el recorrido.
Desde estas líneas, agradezco la invitación de la organización, en especial a Jordi y a Raúl, con los que mantuve conversaciones en días anteriores y me mostraron su interés mostrarme este proyecto el cual me sedujo desde el primer día que supe de el. Si olvidarme de Marc o Pau.
Organización, vosotros si soy unos “Maquis”, Gracias por todo.
Mando un saludo a todos y cada uno de los corredores los cuales en todo momento me mostraron ser compañeros y no competidores, espero volver a pedalear junto a vosotros y sentirme un “Maqui” por un día.
Antes cuando escuchaba, eres un “Maqui”, lo relacionaba con algo despectivo, impropio e incluso me sonaba más a un insulto. Ahora si alguien te llama “Maqui”, saca pecho, estira el cuello y entre dientes, di, si soy un “Maqui”
Recuerda, tenéis todo un año por delante para ser verdaderos “Maquis”
Pedro Baltasar – TodoMTB.com


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