Sabemos el estado de nuestros neumáticos, de nuestra trasmisión y el de nuestras pastillas de freno, ¿Pero sabemos como esta nuestro corazón?
El Test de Ruffier-Dickson es un test basado en una fórmula que sirve para obtener un coeficiente que nos da una valoración acerca de nuestro “estado de forma”. Este coeficiente mide la resistencia cardíaca al esfuerzo y la capacidad de recuperación cardíaca (ambas relacionadas con la actividad física). Dicho coeficiente se obtiene mediante la realización de 30 flexiones profundas de piernas en un tiempo de 45″.
Instrucciones para elaborar el cálculo:
- Se toman las pulsaciones en reposo durante 15″ (P0)
- De pie, realizar 30 flexiones y extensiones profundas de piernas en un tiempo de 45″
- Se vuelven a tomar las pulsaciones durante 15 ” (P1)
- Transcurrido un minuto de acabar las flexiones, se toman de nuevo las pulsaciones en 15″ (P2).
Este test indica de una forma sencilla cual puede ser el nivel aproximado de nuestro corazón según el resultado de esta fórmula:
I = P0 + P1 + P2 - 200 / 10
P0 = Pulsaciones por minuto en reposo.
P1 = Pulsaciones por minuto después del ejercicio.
P2 = Pulsaciones por minuto después de un minuto de recuperación.
El ejercicio que hay que realizar es el siguiente: situándonos de pie, haremos 30 flexiones de piernas con el tronco recto en 45 seg.
Después de realizar este ejercicio y anotar las pulsaciones, calcularemos mediante la fórmula el valor de I.
Si I = 0 tendremos un corazón atlético.
Si I = entre 0,1 y 5 tendremos un corazón mediano-fuerte.
Si I = entre 5,1 y 10 tendremos un corazón mediano-débil.
Si I = entre 10,1 y 15 tendremos un corazón insuficiente-mediano.
Si I = entre 15,1 y 20 tendremos un corazón insuficiente-débil.
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